Carro propulsado con aceite de cocina recorrerá América

MEXICO (AFP) - Una pareja franco-mexicana partió el domingo en una camioneta propulsada con aceite de cocina usado transformado en biodiesel con la que recorrerán toda América Latina, una epopeya ecológica de nueve meses y 30.000 km que les llevará desde México hasta la Patagonia argentina.

"Nuestro surtidor de gasolina son los restaurantes", dice riendo el mexicano Juan Miguel Gutiérrez, 'Chimi', de 34 años, mientras muestra la eco-camioneta blanca, llena de logotipos de los patrocinadores y de fotos de los amigos que se han rascado el bolsillo para hacer posible la aventura.

El vehículo ha sido habilitado como caravana, y fungirá como oficina y laboratorio químico.

"El aceite de cocina usado puede ser transformado en biodiesel mediante un simple procedimiento químico: se calienta a 50°C y se le agrega una mezcla de metanol y de soda caústica, esto provoca una reacción de la que se obtiene biodiesel y glicerina", explica Anges Merat, una francesa de 35 años afincada en México.

"Estamos en contacto con restaurantes que quieren guardarnos su aceite usado, hasta ahora hemos tenido una buena respuesta por su parte", se congratula Chimi.

"Esperamos que haya alguna invitación a comer de vez en cuando", añade.

Este proyecto nació durante "la crisis de la tortilla" de enero de 2007 en México, cuando se produjo una súbita alza de los precios del maíz con el que se elaboran las tortillas, producto fundamental de la dieta de los mexicanos, particularmente los más pobres.

El aumento fue atribuido a la producción de biocombustibles a base de este grano, principalmente en Estados Unidos.

"En lugar de hacer etanol con las mazorcas de maíz, hay que elaborarlo con el tallo del maíz" para no alterar el equilibrio de la cadena alimentaria, indica Anges, ex profesora de filosofía.

Esto de hacer combustible a base de aceite usado para freir debe llevar a la reflexión, añade. "Hay miles de soluciones alternativas al petróleo, hay que buscar la que se adapte a su medioambiente", explica.

A un ritmo de 120 km al día, Chimi y Agnes tienen previsto concluir su viaje a principios de 2009.

A lo largo de su ruta, quieren hacer visibles los proyectos locales poco conocidos a través de su sitio web, de un documental que van a filmar y de las conferencias que ofrecerán en las universidades.

Los estudiantes del Instituto Tecnológico de Monterrey, ciudad del norte de México, ya reciclan el aceite del restaurante universitario para alimentar uno de los autobuses que recorre el campus.

El objetivo es demostrar que con una pequeña inversión se puede concebir un carburante menos costoso y menos contaminante.

"Es más limpio que un diesel normal y dos veces menos caro que si se comprase en una estación de servicio, y no se siente el olor a fritanga ni de ningún otro desperdicio que se haya ido por el desagüe", bromea Chimi mientras arranca la camioneta.

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