Ciclones pueden ser más potentes que bomba de Hiroshima

PARIS (AFP) - Huracanes, tifones o ciclones: los nombres cambian según la región, pero los tres designan un mismo fenómeno meteorológico engendrado por violentas depresiones tropicales y capaz de liberar una potencia hasta 10 veces superior a la bomba de Hiroshima.

Bajo el término genérico de ciclón, se habla de "tifones" (palabra de origen chino) cuando se producen en el océano Índico o de "huracanes" ("hunraken" era el "dios de las tempestades" para los indios caribeños) cuando se forman en el Atlántico y en el Pacífico oriental.

Este tipo de fenómenos, potencialmente mortíferos y devastadores, se producen en épocas del año bien precisas.

El periodo ciclónico se extiende de enero a marzo en el hemisferio sur y de julio a octubre en el Atlántico Norte y en el Caribe. En el noroeste del Pacífico y en la zona norte del Índico, los ciclones golpean todo el año, aunque particularmente de mayo a octubre.

Los ciclones se forman únicamente por encima de los mares cálidos y necesita la conjunción de varios factores: agua de una temperatura igual o superior a los 26,6 grados, una cantidad suficiente de humedad en la atmósfera, y una perturbación tropical que produzca torbellinos.

Al contacto con el océano, el aire se calienta y se eleva por encima del mar, lo que produce un descenso de la presión atmosférica formando una espiral de aire más fresco hacia el centro de la depresión.

Este aire inestable, cargado de vapor de agua, provoca la formación de nubes, produciendo una actividad tormentosa cuya amplitud crece de manera proporcional al calor y a la humedad.

El ciclón comienza a disiparse en cuanto toca tierra o cuando atraviesa aguas más frías, al estar privado de su fuente de calor.

Estas perturbaciones tropicales, cuyo diámetro puede varias entre los 300 metros y los 1.000 km, se desplazan a una velocidad de alrededor 30 km/h, generalmente de este a oeste y su recorrido puede durar una semana, en la que recorren miles de kilómetros.

En el Atlántico, el ciclón Faith atravesó 12.500 km en 1966. San Ciriaco en 1899 y Ginger en 1971 duraron 28 días en el estado de huracán o tormenta.

Estos vientos violentos están acompañados por lluvias torrenciales.

Los ciclones se clasifican según la fuerza del viento: de 62 km/h a 117 km/h se habla de tormenta tropical. Por encima de eso hay una escala del 1 al 5 (de menor a mayor intensidad) designando ésta última a los fenómenos acompañados por vientos superiores a los 250 km/h.

Sin embargo, el centro, lo que suele llamarse el ojo del huracán, está formado por una columna de entre 8 a 100 km de aire calmoso. Tanto, que los pájaros pueden volar.

Aunque no hay un acuerdo unánime, los climatólogos consideran "probable" que el cambio climático provoca un aumento de los fenómenos extremos, tanto en frecuencia como en intensidad.

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