Lluvia y frío suman penurias a 150.000 damnificados por inundaciones en Paraguay

La lluvia y el frío invernal se sumaron el fin de semana en Paraguay a las penurias de unos 150.000 damnificados, la mayoría desplazados en condiciones precarias, por el desborde de los ríos Paraguay y Paraná y afluentes, comprobó la AFP.

El río subió a 6,10 metros en Asunción, con tendencia a seguir creciendo, indicó un reporte del Consejo Municipal de Emergencia y Desastres de Asunción (Comueda).

Los expertos de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) estimaron el sábado una crecida de 10 centímetros, contra 2 cm del viernes y advirtieron que la subida podría continuar hasta julio.

El máximo nivel histórico que se recuerde data de 1983, cuando las aguas alcanzaron nueve metros e inundaron el puerto y parte del radio céntrico de Asunción, asentada en la bahía del mismo nombre.

Las inundaciones de los últimos días ya dejaron dos víctimas mortales un niño de 10 años que jugaba en el patio de su casa y se ahogó el jueves en una zanja tras la crecida del Paraná y un hombre electrocutado el martes en su vivienda afectada por el desborde del río Paraguay.

Poco más de 12.000 familias fueron asistidas en los barrios Bañado Norte y Bañado Sur, donde se concentran los cinturones pobres de la capital, informó la alcaldía.

" Estamos acostumbrados a abandonar nuestra vivienda pero esta vez nos tomó de sorpresa. El agua sube muy rápido", dijo a la AFP Salustiano Alonso, un antiguo poblador ribereño, de marcados músculos forjados por su ejercicio diario con los remos.

El hombre se gana la vida con el transporte de mercaderías y gente en su bote con motor 15HP desde y hasta el territorio argentino, distante a unos 30 minutos por agua, al otro lado del río.

Emilio Arriola, un joven comerciante de bebidas, especialmente del apreciado vino argentino, que suele utilizar ese medio de transporte, confesó que la creciente le arroja grandes pérdidas.

" Los pasajes son más caros. Hay menos frecuencias. Los propietarios ganan más dinero con la mudanza de la gente a lugares altos. Las cosas no están bien", manifestó.

Joaquín Roa, portavoz de la Secretaría de Emergencia Nacional, dijo que muchas familias esperaron hasta último momento para dejar sus hogares por temor a los saqueos.

La policía dijo no dar abasto ante las denuncias de robos de viviendas abandonadas precipitadamente por sus propietarios.

Los robos se extienden a los campamentos provisorios, varios de ellos ubicados en unidades militares, mientras que los traslados tampoco están exentos de momentos de tensión y hasta de riñas.

Sara Servián, una matrona del humilde barrio Tablada, conocida por su ayuda social a unos 500 niños a través de un comedor y guardería, descubrió consternada que había cajas de tomates podridos entre los víveres que le llegaron por ayuda oficial.

" Si yo estaba les hubiera tirado el tomate por la cara. Estoy cansada de estos inescrupulosos que quieren usar a los pobres para sus fines políticos perversos", dijo a la AFP al explicar que la contribución llegó cuando ella no se encontraba en el lugar.

Aldo Saldívar, operador de Emergencia Nacional, admitió que los tomates fueron una donación de la Dirección de Aduanas.

" Nos apresuramos en repartir a los comedores porque justamente era un producto perecedero. Fue culpa nuestra no haber verificado", subrayó.

Las inundaciones afectan también el nordeste argentino y el sur de Brasil, donde en la semana hubo 13 víctimas fatales, 11 de ellas en el estado de Paraná y dos en Santa Catarina, y más de medio millón de afectados.


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