¿Abusan del tratamiento precoz del cáncer?

WASHINGTON (AP). D.J. Soviero quería el tratamiento más benigno posible para su cáncer de mama, diagnosticado precozmente, pero su médico insistía que no tenía alternativa: extirpación del tumor seguida de radio y quimioterapia.

Entonces descubrió un programa en la Universidad de California, San Francisco, con una evaluación objetiva de las ventajas y desventajas de los respectivos tratamientos.

"Comprendí que no necesitaba la opción más drástica. Podía elegir", dijo Soviero, quien optó por la extirpación y los rayos, pero rechazó la quimio.

Por inconcebible que le parezca a una generación a la que se ha inculcado el mensaje de que la detección temprana del cáncer salva vidas, ahora muchos especialistas hablan de la detección excesivamente precoz, y se preguntan si conviene tratarlos _o incluso analizarlos_ de manera tan agresiva.

Al mismo tiempo, impulsan programas como el que usó Soviero, que le dan al paciente la información que necesita para elegir.

"El mensaje hasta ahora ha sido: 'detección precoz, detección precoz, detección precoz'. Eso es bueno en algunos casos, pero no en todos", dijo la doctora Laura Esserman, especialista en cáncer de mama en UCSF. Un estudio dirigido por ella descubrió que con las mamografías, tienden a aumentar los diagnósticos de tumores que se consideran genéticamente de muy bajo riesgo.

"No se trata solo de descubrir un cáncer, sino de saber discriminar cuando uno lo descubre", aseguró.

Los análisis actuales son capaces de descubrir tumores que, según los científicos, no significan peligro para la vida del paciente. El problema es que no existen métodos seguros para decidir de antemano cuáles tumores no serán peligrosos, sino apenas algunas pistas usadas por los médicos para decidir el tratamiento.

Se realizan investigaciones para mejorar los pronósticos, y hasta los partidarios más acérrimos del análisis preventivo dicen que el sobrediagnóstico es un problema a atacar.

"Estamos en un punto de inflexión, en que debemos escoger entre el beneficio de detectar precozmente el cáncer y el daño que ello causa", dijo el doctor Len Lichtenfeld, de la Sociedad Oncológica de Estados Unidos. "Tratamos a más pacientes de los que tenemos la certeza que se beneficiarán... El problema es que no sabemos quiénes son".

Esa desconexión salta a la vista en el análisis preventivo del cáncer de próstata. La mayoría de los hombres mayores de 50 años se han realizado el análisis del antígeno prostático (PSA) en sangre, aunque las principales organizaciones médicas no lo recomiendan como cosa de rutina por temor a que el remedio sea peor que la enfermedad.

Un estudio de 76,000 hombres en Estados Unidos halló que el PSA anual no salva vidas. Otro estudio descubrió que dos de cada cinco hombres en los que el PSA detectó cáncer de próstata tenían tumores de crecimiento tan lento que no significaban una amenaza.

Un estudio europeo de 162,000 hombres analizados de manera menos agresiva _un PSA cada cuatro años comparado con ninguno_ halló siete muertes menos por cada 10,000 hombres analizados. Pero por cada muerte prevenida fueron tratados 48 hombres, lo cual significa que muchos hombres que no estaban en peligro de muerte recibieron tratamientos con efectos secundarios tales como la incontinencia y la impotencia.

La Sociedad Oncológica de Estados Unidos exhorta a que los hombres ponderen las limitaciones del PSA frente a su riesgo individual y miedo del cáncer antes de tomar la decisión. El gobierno aconseja a los mayores de 75 años que no se hagan el PSA, aunque un tercio sí lo hace.

La mamografía no despierta tantas polémicas, salvo el problema de cuándo conviene hacerse la primera. En Estados Unidos se aconseja que sea a los 40 años. Una comisión investigadora del gobierno provocó fuertes críticas cuando aconsejó no hacerlo antes de los 50. En general, los estudios hallan que reducen el riesgo de morir de cáncer de mama en un 20%.

La otra cara: más del 75% de las biopsias realizadas cada año para analizar manchas sospechosas resultan luego innecesarias.

La incógnita mayor es el sobrediagnóstico, en la medida que las mamografías más precisas detectan los tumores de manera más precoz.

Un estudio el mes pasado en el Journal of the National Cancer Institute halló que la cuarta parte de los tumores de seno detectados pueden ser sobrediagnosticados. Es el caso de un tumor común de los conductos galactóforos.

Este carcinoma no es invasivo ni peligroso para la vida. Pero es un factor de riesgo para un futuro cáncer invasivo, y muchas mujeres reciben el mismo tratamiento que para un cáncer precoz.

Otro problema es el exceso de análisis: realizarlo a personas que no se beneficiarán con ellos o hacerlo con excesiva frecuencia.

El programa de UCSF envía a los pacientes a los que se acaba de diagnosticar un cáncer un DVD para ver antes de la primera visita al oncólogo, para disipar mitos e indicar las alternativas de tratamiento para la etapa en que se encuentra el cáncer. Además, se ofrece enviar un médico para elaborar con el paciente una lista de preguntas a formular en la consulta.

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