Águila extinta pudo haberse alimentado de seres humanos

BANGKOK (AP). El escaneo minucioso de fósiles ha permitido solucionar el misterio sobre la naturaleza de la gigantesca águila de Haast que se extinguió hace unos 500 años, dijeron dos investigadores hoy viernes.

Los expertos dijeron haber determinado que la enorme ave _que vivía en las montañas de Nueva Zelanda y pesaba unos 18 kilos (40 libras)_ era un depredador y no un mero carroñero como suponían muchos.

Mucho más grande que las águilas modernas, la Haast presumiblemente descendía para atrapar a aves que no volaban y quizás ocasionalmente a algún ser humano.

Ken Ashwell, de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, y Paul Scofield del Museo Canterbury en Nueva Zelanda, escribieron sus conclusiones en el Journal of Vertebrate Paleontology.

Por medio de tomografía axial computerizada, CAT, los investigadores escanearon varios cráneos, una pelvis y un pico para tratar de reconstruir el tamaño del cerebro, ojos, orejas y espina dorsal del animal.

Después compararon sus datos sobre el águila Haast con las características de las aves depredadoras o carroñeras modernas para determinar si aquélla era un depredador temible que se comía a los pájaros moa, que no volaban, e incluso algún ser humano.

Determinaron asimismo que el águila evolucionó rápidamente de un antepasado mucho menor y que el cuerpo creció con mucha mayor rapidez que el cerebro. Creen que su cuerpo se decuplicó entre comienzos y mediados del período pleistoceno, de 700,000 a 1,800,000 años atrás.

"Este trabajo es un vivo ejemplo de cómo pueden usarse las técnicas y equipos médicos de rápida evolución para solucionar antiguos misterios médicos", opinó Ashwell.

Como los fósiles son muy frágiles y la mayoría de las especies nunca ha sido vista por los seres humanos, las tomografías permiten a los investigadores examinar minuciosamente las partes corporales de los animales extintos para aprender sobre su comportamiento, explicó Scofield.

"Los fósiles son muy valiosos y no se puede sencillamente cortar el cráneo para mirar el cerebro", agregó. "Por eso, usando técnicas no destructivas, se puede tener una idea mucho mejor sobre la neurobiología de estos animales".

Los científicos creen que el águila Haast se extinguió hace unos 500 años, principalmente debido a la destrucción del hábitat y la extinción de sus presas a manos de los primeros habitantes polinesios. Antes de que los seres humanos colonizaran Nueva Zelanda hace unos 750 años, los mayores pobladores eran aves como el águila Haast y el moa.

Scofield dijo que los hallazgos coinciden con el folclor maorí. "La ciencia apoya la mitología maorí del legendario pouakai o hokioi, un enorme pájaro que podía lanzarse en picada sobre las personas en las montañas y que era capaz de matar a un niño pequeño", precisó.

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