Autistas no sufren más problemas digestivos que otros

CHICAGO ( AP). No existen pruebas claras que demuestren que los problemas digestivos son más comunes entre los niños con autismo frente a los demás, o que esas dietas especiales funcionen, anunció un panel de especialistas, contrariamente a lo dicho por celebridades y opositores de ciertas vacunas.

Los dolores digestivos pueden provocar problemas de comportamiento en los niños con autismo y deberían recibir tratamiento médico, según un reporte del panel publicado el lunes en el número de enero de la revista Pediatrics.

" Existen muchos obstáculos para el cuidado médico de niños con autismo", dijo el doctor Timothy Buie, autor del reporte y médico en la Facultad de Medicina de Harvard. " Pueden ser destructivos e indisciplinados en la oficina, o no se pueden quedar quietos. La naturaleza de su condición previene a menudo que reciban un cuidado médico normal", agregó.

Algunos consultorios de pediatría " no pueden manejar a estos niños", dijo Buie, especialmente si éstos sufren dolores o molestias debido a un hinchamiento del estómago o calambres. El dolor puede provocar problemas en el comportamiento, complicando aún más la diagnosis, especialmente si el niño tiene problemas de comunicación, como es el caso de niños con la enfermedad.

El autismo es una serie de trastornos que afectan la habilidad de la persona para comunicarse e interactuar con otros. Los niños con autismo no ofrecen mucho contacto visual o realizan movimientos repetitivos, balanceándose o dando palmadas una y otra vez. Uno de cada 110 niños en Estados Unidos sufre autismo, según un cálculo reciente del gobierno.

Más de 25 expertos se reunieron en Boston en 2008 para escribir el reporte tras revisar investigaciones médicas. La Sociedad de Austismo y otros grupos especializados en la enfermedad financiaron el proyecto, pero no ofrecieron sus conclusiones.

El reporte rechaza la controversial idea de que existe un problema digestivo específico para niños autistas llamado " enterocolitis autística". La idea resonó por primera vez en 1998 en un estudio ahora desacreditado realizado por el doctor británico Andrew Wakefield. Su informe relacionaba un tipo de autismo y una enfermedad del intestino grueso a la vacuna del sarampión.

El nuevo estudio destaca que la existencia de la " enterocolitis autística" " no se ha establecido". Buie dijo que los doctores e investigadores han evitado indagar en los problemas digestivos en autismo por su conexión a las investigaciones de Wakefield, las cuales generaron un rechazo a las vacunas que aún prevalece hoy.

El nuevo informe pide más investigación de los problemas digestivos y de dietas especiales que podrían ayudar a algunos niños.

Casi uno de cada cinco niños con autismo está en una dieta especial, según un proyecto que analiza los tratamientos que realizan los padres.

Muchos de ellos estaban en dietas que eliminan el gluten, encontrado en muchos granos, o en dietas que eliminaban una proteína encontrada en la leche, o ambas, según la Red Interactiva de Autismo del Instituto Kennedy Krieger de Baltimore.

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