Bosques en Oeste norteamericano mueren a tasa creciente

GRANTS PASS, Oregon, EU (AP). Los árboles en bosques antiguos en toda el área del oeste de Estados Unidos están muriendo a una tasa pequeña pero creciente que, dicen científicos, se debe probablemente a los veranos más calientes y largos como consecuencia del cambio climático.

Aunque no perceptible para alguien caminando por los bosques, la tasa de muertes se está duplicando cada 15 a 29 años, de acuerdo con un estudio de 52 años publicado el viernes por la revista Science. La tendencia fue detectada en árboles de todas edades, especies y localidades.

"Si las tendencias actuales continúan, los bosques se van a volver más ralos", dijo el principal autor del estudio, Phillip J. van Mantgem, del Centro de Estudios Ecológicos del Oeste del U.S. Geological Survey.

"Eventuamente, todo ello llevaría a una reducción en la talla de los árboles", dijo. "Eso es importante porque indica que los bosques del futuro pudieran absorber menos carbono".

Los bosques antiguos, particularmente aquellos en el Noroeste, absorben grandes cantidades de carbono, lo que les hace importantes en la lucha contra el calentamiento global, dijo Jerry Franklin, profesor de ecología de bosques en la Universidad de Washington. Pero cuando los árboles mueren, se descomponen y emiten dióxido de carbono, contribuyendo a la acumulación de gases de invernadero. Los bosques jóvenes absorben muy poco carbono, y toma centenares de años para reemplazar bosques viejos, añadió.

Los autores del estudio consideraron otras causas posibles para el incremento de la tasa de muerte: contaminación del aire, sobrepoblación de árboles jóvenes, árboles grandes cayendo sobre árboles pequeños y una falta de incendios forestales, que mantienen saludables a los bosques. Pero los datos mostraron que la tendencia afectó a árboles jóvenes y viejos, en zonas contaminadas o con aire limpio, en zonas sobrepobladas de árboles o no y a diferentes alturas.

La causa probable, concluyeron, fue una temperatura promedio más cálida en todo el Oeste, dijo el coautor Nathan L. Stephenson. Eso resulta en un mayor estrés sobre los árboles a causa de la falta de agua, lo que los deja vulnerables a enfermedades e insectos.

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