Científicos atentos a masa de agua dulce que llega al Artico

AMSTERDAM ( AP). Los expertos estudian una enorme masa de agua fresca en el Océano Artico que podría penetrar en el Atlántico y alterar potencialmente las corrientes oceánicas que proporcionan a Europa occidental su clima moderado.

Los oceanógrafos dijeron el martes que la acumulación inusual ha sido causada por dos consecuencias del calentamiento global: ríos siberianos y canadienses que vierten más agua de lo normal en el Artico y el derretimiento del hielo polar en el mar.

En el peor de los casos, si se vierte en el Atlántico, la infusión de agua fresca podría cambiar la corriente oceánica que lleva aguas cálidas desde los trópicos hasta las costas europeas, dijo Laura de Steur, del Instituto Real Holandés de Investigación Marítima.

El investigador alemán Benjamin Rabe, del Instituto Alfred Wegener, dijo que el contenido de agua fresca en el Atlántico ha aumentado el 20% desde la década de 1990, o en unos 8,400 kilómetros cúbicos. Es el equivalente a toda el agua contenida en los lagos Michigan y Huron en Estados Unidos, o el doble de volumen de agua en el Lago Victoria, el mayor del Africa.

El incremento del flujo de los grandes ríos del norte " podría impactar potencialmente la circulación oceánica en gran escala en el Atlántico. Esto es importante para nosotros en Europa occidental debido a que nuestro clima es dictado en gran medida por la circulación oceánica termohalina", afirmó de Steur.

La corriente termohalina gira en forma de cinta continua desde los trópicos hasta el Atlántico Norte, impulsada por las diferencias en contenido salino y pautas de los vientos.

El agua tibia del sur gana en salinidad y se torna más pesada al enfriarse. En el extremo norte la corriente se ve enfriada más por el aire frío y se hunde, templándose y elevándose nuevamente al regresar al sur.

Ese ciclo podría verse afectado cuando el flujo de agua fresca sea liberado en el Atlántico, dijeron de Steur y Rabe.

El agua helada se ha mantenido confinada en el Artico por las pautas de los vientos, que no han cambiado su dirección general en sentido de las agujas del reloj durante un período inusualmente prolongado de 12 años. Normalmente, los vientos cambian en intervalos de cinco a 10 años.

Ambos científicos hablaron con The Associated Press como parte de una iniciativa de la Unión Europea, llamada Clamar, para recabar y difundir informaciones de 300 proyectos de investigación financiados por la UE, conducidos a lo largo de los últimos 13 años sobre cambio climático y ecología marina.

Rabe y colegas del Instituto Alfred Wegener en Bremerhaven, Alemania, publicaron su investigación el año pasado en la revista Deep Sea Research sobre los efectos de un mayor flujo fluvial a la salinidad oceánica.

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