Derrame del Golfo es una bonanza para la investigación

NUEVA ORLEANS, LUISIANA (AP). El Golfo de México, que solía ser un capítulo secundario en la investigación oceanográfica, de pronto se ha convertido en una mina de oro para la curiosidad científica gracias al derrame petrolero de la empresa BP.

El desastre ambiental representa una oportunidad única para las investigaciones. Por empezar hay un pozo jugoso: 500 millones de dólares de BP. Y para los científicos que suelen trabajar en silencio, está la perspectiva de la atención de los medios de comunicación.

Súbitamente los investigadores están en demanda y hay más de un centenar en actividad. BP ha contratado a casi 50 de ellos para ayudar a la empresa a hacer frente a las demandas. El gobierno federal también tiene sus expertos y no faltan los contratados por los bufetes de abogados que demandan a BP. Los activistas ecológicos tienen sus propios barcos y científicos.

Por lo menos se han propuesto 165 estudios por medio de un centro federal de datos. Algunos componentes cruciales, como barcos para las investigaciones, escasean.

"Nunca hemos tenido tantos barcos de investigación concentrados en el Golfo al mismo tiempo... Jamás", enfatizó Larry McKinney, director de los estudios sobre el Golfo de México en la Universidad Texas A&M University en Corpus Christi.

Para tratar de poner orden, los científicos de todo el país que estudian el derrame se reunirán en la Florida el 5 de octubre a pedido de la oficina de ciencias de la Casa Blanca para hablar sobre coordinación y prioridades. También en la próxima semana, más o menos, se anticipa que los estados del Golfo completen un acuerdo acerca de cómo distribuir los 500 millones de dólares comprometidos por BP para investigación a lo largo de una década.

El Golfo de México ha recibido relativamente poco apoyo federal en el pasado. En los veinte años antes del derrame petrolero, los Grandes Lagos recibieron más de 1,000 millones de dólares y la Bahía Chesapeake casi 500 millones. Los gastos para el mismo período en el mucho más extenso Golfo de México fueron de apenas 85 millones.

"Es la más activa de nuestras cuencas oceánicas pero la menos financiada para investigaciones y ciencia", observó el oceanógrafo Ian MacDonald, de la Universidad Estatal de la Florida.

Eso está cambiando ahora a causa del peor derrame costanero en la historia de Estados Unidos.

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