EU: Promueven que médicos pregunten sobre drogas y alcohol

WASHINGTON (AP). Si más doctores les preguntaran, ¿más personas que tienen problemas con las drogas y el alcohol confesarían su adicción de forma que pudieran obtener ayuda?

Es una enorme ironía en la atención a la salud: si uno entra a una sala de urgencias le preguntarán sobre una vacuna contra el tétanos, aunque "la mayoría de nosotros nunca hemos visto un caso de tétanos", dijo el doctor Gail D'Onofrio, director de medicina de emergencias en el Hospital Yale-New Haven.

Sin embargo, a pesar de que hasta la mitad de las visitas a las salas de urgencias están relacionadas con el uso del alcohol o drogas ilegales, normalmente "no lo preguntamos. No tiene ningún sentido (que no se pregunte eso)", agregó D'Onofrio, que le enseña a los nuevos médicos a romper esa cadena de silencio.

Un nuevo programa del Instituto Nacional contra el Abuso de las Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) busca ayudar a los trabajadores de salud para que superen ese estigma y se aseguren que en cada visita al médico, y no sólo en la sala de urgencias, a más pacientes se les hagan preguntas que den pistas sencillas sobre una posible adicción.

Es una guía computarizada que va paso a paso, la cual presenta las respuestas de pacientes a varias preguntas sobre su comportamiento, analiza el riesgo que tienen de estar en un problema grave de abuso de sustancias y le dice a los doctores qué medidas tomar a continuación.

¿Un paciente reconoce haber experimentado con la heroína? Algunas preguntas más sobre la frecuencia, cuándo lo hizo y si sentía ganas intensas de volverla a probar pueden ofrecer una guía para determinar qué tan grande es el riesgo de que siga consumiendo drogas y qué tipo de intervención se requiere, además de recordarle al doctor que le practique exámenes para detectar la posible presencia de VIH o hepatitis.

¿Otro paciente insiste en que ella sólo es una bebedora social? Si en alguna ocasión ha tenido cuatro o más tragos en un día, podría tener un problema mayor.

La meta: Obtener tratamiento destinado combatir el abuso de sustancias para más de 23 millones de estadounidenses que se calcula lo necesitan. Solamente unos dos millones reciben esa ayuda en la actualidad, dice el NIDA.

Sería mejor detectar a la gente en una etapa temprana, cuando el abuso de sustancias apenas comienza a enraizarse y la intervención de un doctor pudiera impedir que empeore. Un estudio gubernamental el año pasado encontró que algunas medidas simples por parte de los médicos _una breve asesoría en el consultorio o el envío a un centro especializado_ pudieran ayudar a disminuir el uso de drogas entre pacientes a los que se logra convencer para que dejen sus adicciones.

Estos pacientes tienen abundantes oportunidades de que así sea. Los estudios sugieren que las personas con problemas de drogas o alcohol en sus primeras etapas acuden más al médico que sus contrapartes sobrios. Tienen muchas lesiones y más dificultades con dolencias que van desde hipertensión hasta enfermedades del hígado.

"Hay todo tipo de personas que están usando alcohol, drogas, que continúan laborando y cumpliendo en sus empleos y lentamente van cayendo en una espiral descendente, que no son los que usan (sustancias) todo el tiempo", dijo el doctor Brian Jack, especialista en medicina familiar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston. "Esas (las que aún trabajan) son las personas que están en las clínicas un día sí y otro también para atenderse de todo tipo de cosas".

Dana Moulton de Boston recuerda haber sido hospitalizado por hepatitis hace mucho tiempo y ocultar que estaba intentando quitarse una adicción de casi 20 años a la heroína. Pero un doctor se sentó junto a su cama y hablaron sobre el amor que ambos le tenían a los libros, hasta que el médico convenció a Moulton a que le confiara sus dificultades en el tratamiento contra la adicción a la metadona. Moulton considera que la ayuda de ese doctor fue determinante para el éxito que obtuvo en librarse de las drogas hace una década.

"Fue la primera vez que alguien no me estigmatizó, que mostró una preocupación genuina por mis problemas de salud a pesar del hecho de que yo era una persona que abusaba de sustancias", recordó Moulton, ahora de 58 años y empleado en la oficina de Massachusetts contra el abuso de fármacos. "Me trató como un ser humano".

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