Enfermos mentales jóvenes residen en asilos en EU

CHICAGO (AP). Ivory Jackson tenía el mal de Alzheimer, pero no murió de eso. A los 77 años sufrió un golpe letal con un radio-reloj cuando yacía en la cama de su asilo.

El compañero de cuarto de Jackson _un enfermo mental casi 30 años menor que él_ fue arrestado y acusado del homicidio. La policía lo encontró sentado junto a un escritorio de enfermeras con sangre en sus manos, ropa y zapatos. Dentro de la habitación las paredes y el techo estaban salpicados de sangre.

"¿Por qué no hicieron lo que tenían que hacer para proteger a mi papá?", se preguntó el hijastro de Jackson, Russell Smith.

En los últimos años los asilos para ancianos se han convertido en lugares a donde van a parar jóvenes y adultos con enfermedades mentales, según entrevistas realizadas por The Associated Press y la revisión de datos provenientes de los 50 estados.

Ciudadanos más jóvenes y fuertes que padecen esquizofrenia, depresión o desorden bipolar viven al lado de ancianos frágiles, y en ocasiones descargan su furia sobre ellos.

Según la ley federal los asilos de ancianos no pueden recibir a un paciente con enfermedades mentales, a menos que el estado haya determinado que esta persona necesite el alto nivel de cuidado que un asilo le puede dar. Los estados son responsables de hacer los exámenes. La ley federal también le garantiza a los residentes de los asilos el derecho a estar libres de abuso físico.

Las familias han interpuesto demandas con la esperanza de obligar a los estados a cambiar sus procedimientos y para presionar a los asilos a prevenir mejor los posibles incidentes. Los activistas indican que muchas personas con enfermedades mentales que viven en asilos podrían estar en apartamentos si se les ayuda a tomar su medicamento y a controlar su vida.

El problema comenzó en 1960, cuando las condiciones deplorables, la mejoría en los tratamientos a base de fármacos y las demandas por los derechos civiles llevaron a las autoridades a cerrar muchos hospitales psiquiátricos estatales. Como resultado, algunos estados dependen en gran medida de los asilos para atender a los enfermos mentales de todas las edades.

El unir a los enfermos mentales con los ancianos tiene sentido para los estados desde el punto de vista económico. Si la población de enfermos mentales en un asilo se mantiene por debajo del 50%, el gobierno federal puede ayudar con los costos de los residentes por medio del programa Medicaid. De otra forma, el asilo es clasificado como una institución de enfermos mentales y el gobierno no le otorgará dinero.

En Misurí, más de 4,400 enfermos mentales jóvenes y adultos viven en asilos de ancianos, en parte porque un programa estatal permite que los viejos permanezcan en sus casas más tiempo.

Los asilos "tienen un 60 a 70% de ocupación y las estadísticas nos indican que debemos estar al 90% para funcionar correctamente", dijo Carol Scott, quien desde hace 20 años es ombudsman estatal para los cuidados a largo plazo. "Ellos recibirán a cualquiera que puedan".

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