Estructura del ADN, clave para la identificar víctimas

Madrid(AFP). La estructura del ADN, considerado uno de los descubrimientos científicos más grandes de todos los tiempos, es la portadora de información genética que permite la identificación de los cadáveres de víctimas de catástrofes.

El trabajo del estadounidense James Watson y el británico Francis Crick sobre la estructura en doble hélice del ADN, permitió saber que el patrimonio genético humano se basa en 23 pares de cromosomas.

Y sobre todo, que cada uno de ellos, situado en el corazón de las células, es de hecho una larga doble hélice formada de ácido desoxirribonucleico (ADN).

El ADN está compuesto de cuatro letras (o bases) del alfabeto genético, cuyas secuencias forman palabras comprensibles por la máquina celular. Este enorme manual de instrucciones lleva 3,500 millones de letras que se encadenan a lo largo de la molécula del ADN y de las cuales solo una pequeña parte, los genes, dan órdenes efectivas.

Si el conjunto de estas letras fuera impreso, formarían 3,500 volúmenes de 500 páginas. El cuerpo humano tiene menos de 30,000 genes, de tamaño muy variable, que le permiten vivir y reproducirse.

Los instrumentos de la biología molecular han favorecido una explosión de la genética permitiendo cortar este ADN, detectar y estudiar los genes defectuosos así como los errores de programación, responsables de las enfermedades genéticas.

Esta evolución ha permitido desarrollar el diagnóstico prenatal, identificar genes de enfermedades -corea de Huntington, distrofia muscular de Duchenne-, explorar los vínculos entre la genética y el cáncer y poner a punto métodos de diagnóstico y pronósticos.

Los conocimientos adquiridos también irrumpieron en la medicina legal con las técnicas "de huellas genéticas" para las investigaciones de paternidad y la identificación de los individuos sospechosos de crímenes o de víctimas de guerra y catástrofes.

Luego de este descubrimiento, se han podido producir sustancias terapéuticas por ingeniería genética, como la insulina para los diabéticos, el factor 8 de coagulación para la forma más frecuente de hemofilia, así como vacunas.

Pero este desarrollo de la genética no cesa de plantear interrogantes éticas, sobre la posible intromisión en la vida privada o discriminaciones, pruebas genéticas que puedan servir para la selección de los nacimientos, o intentos de fabricar clones humanos.

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