Estudio halla modificaciones genéticas en maíz mexicano

MEXICO (AP). Uno de los debates científicos más acalorados de la década habría llegado a su fin, con la publicación de un estudio que muestra que los genes de maíz transgénico sí contaminaron las plantas endémicas en el centro de México, región considerada la cuna de ese cereal, dijeron científicos ayer miércoles.

Pero Elena Alvarez Buylla, autora del artículo publicado en la edición de febrero de Molecular Ecology, dijo que los persisten los intereses económicos que desviaron el debate original --amenazando la reputación de algunos científicos.

La controversia comenzó en el 2001, con un artículo en la revista Nature, el cual señaló que el material de biotecnología se había detectado en el maíz endémico mexicano en Oaxaca, donde se cree que el cultivo se desarrolló originalmente hace miles de años.

Los expertos dicen que la preservación de la diversidad genética del maíz en México es importante, en caso de que se requieran esos genes originales después, para reforzar variedades modernas.

Ignacio Chapela, biólogo de Berkeley y coautor del artículo del 2001, fue sujeto de una andanada de críticas por su metodología, y Nature publicó una nota del editor, señalando que las evidencias no habían justificado la publicación del artículo original.

En el 2005, un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) no encontró evidencias de "contaminación genética".

Pero ahora, uno de los autores de aquel estudio del 2005, el biólogo Exequiel Ezcurra, dijo que estaba convencido por el artículo de Alvarez Buylla, acerca de que hay de hecho niveles muy bajos de contaminación.

El estudio encontró evidencias de 35S Promotor, un rasgo frecuente en los cultivos modificados genéticamente para incorporar capacidades herbicidas o resistencia a las plagas.

"En cuanto a la percepción pública, sí lo veo como una reivindicación", dijo Chapela, a quien incluso llegó a quitársele temporalmente la titularidad de la cátedra por la controversia de su artículo.

Alvarez Buylla tuvo que luchar para que su trabajo se publicara. Relató que lo presentó al PNAS, pero los editores se negaron a difundirlo, bajo el argumento de que llamaría la atención sobre aspectos políticos del debate, y no sobre la ciencia.

"Creo que este es un caso paradigmático en el cual se esta viendo desgraciadamente que en las decisiones científicas, en lo que se publica y no se publica, (influyen) los intereses lucrativos, mercantiles, de cómo se usa la ciencia", señaló Alvarez Buylla.

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