Mesoamérica busca conservar arrecife amenazado

SAN SALVADOR (AFP). La Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) buscará en los próximos cinco años conservar el amenazado Sistema Arrecifal Mesoamericano, que incluye parte de México, Belice, Guatemala y Honduras, con la ayuda de una donación alemana de cinco millones de dólares.

El convenio, que fue firmado este martes por el embajador de Alemania en San Salvador, Christian Stocks, y el secretario del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), Juan Daniel Alemán, será ejecutado en un período de cinco años bajo la coordinación de la CCAD.

"Con la cooperación de Alemania se impulsarán actividades de conservación de bosques de mangle, reforestación en zonas degradadas de cuencas y además se apoyará el desarrollo de actividades de adaptación de las comunidades locales al cambio climático", declaró Alemán.

El Sistema Arrecifal Mesoamericano es un ecosistema de aproximadamente 1,000 km de longitud en el Atlántico que se inicia en Cabo Catoche, al norte de Quintana Roo, México, bordea las costas de Belice y Guatemala y finaliza en Islas de la Bahía, en la costa norte de Honduras.

Las aguas marinas del SAM incluyen más de 500 especies de peces, 66 especies de coral espinoso, y algunas de las poblaciones más grandes de manatíes y tortugas marinas que se encuentran en peligro de extinción, precisa el proyecto del SICA.

La belleza del paisaje convierte al Sistema Arrecifal en un destino turístico y la abundancia de especies de alto valor comercial fomenta la industria pesquera, tanto artesanal como industrial.

Según un estudio del CCAD, el turismo fuera de control, que se expande desde Yucatán hasta Honduras, y las actividades económicas "amenazan con destruir la integridad de los sistemas ecológicos de la región".Las pesquerías más importantes están desapareciendo rápidamente, con demasiados barcos artesanales y comerciales que compiten en un ambiente de acceso libre y regulaciones casi inexistentes, subraya el diagnóstico.

En la zona del SAM, la agroindustria a gran escala aplica pesticidas en grandes extensiones de tierra, los cuales finalmente drenan hacia al mar, mientras que los pequeños agricultores locales siguen erosionando los suelos con "agricultura de tumba y roza", señala el estudio.

En la región mesoamericana, más de 300,000 hectáreas de terreno son destinadas a la producción de banano, aceite de palmera, caña de azúcar, cítricos y piña.

Se advierte además que la alteración del paisaje terrestre para el desarrollo y construcción de caminos puede tener impactos adversos en los arrecifes por los sedimentos que se generan.

Para el secretario del SICA, "todavía es posible disminuir" algunos de los impactos directos sobre los ecosistemas costeros y marinos a través de iniciativas de reforestación y mejor manejo de la agricultura en la cuenca de los ríos y mediante la "reconversión de tierras agrícolas".

La extensa área de arrecife mesoamericano es considerada única en el hemisferio occidental y los expertos la presentan como el sistema arrecifal de barrera más grande del Mar Caribe y el segundo sistema del mundo después de la Gran Barrera de Arrecifes Australiana.

A lo largo del arrecife se encuentran humedales costeros, praderas de pastos marinos y bosques de mangle donde se encuentran además 60 áreas naturales protegidas que proveen de hábitat para la alimentación, anidamiento y crianza de una fauna y flora excepcionales de alta biodiversidad.

La iniciativa SAM nació el 5 de junio de 1997, fecha en la que los presidentes de México, Guatemala y Honduras, y el primer ministro de Belice se reunieron en el marco del acuerdo de Tuxtla.

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