NASA lanzó la sonda IBEX para explorar el sistema solar

Washington(AFP). La NASA lanzó, ayer domingo, la pequeña sonda IBEX, cuya misión de dos años está destinada a tomar imágenes y cartografiar los misteriosos confines de nuestro sistema solar, donde comienza, a decenas de miles de millones de kilómetros de la Tierra, el espacio interestelar.

IBEX (Interstellar Boundary Explorer) fue lanzada con éxito hacia las 17H45 GMT según las imágenes difundidas en directo por la agencia espacial estadounidense, cuyo responsable adjunto de despegues, Omar Baez, afirmó que "todo parece estar en orden".

La sonda de 462 kg fue lanzada a bordo de un cohete Pegasus, lanzado a su vez desde un avión tri-reactor Lockheed L-1011 que volaba a 12,000 metros sobre las Islas Marshall en el Océano Pacífico.

IBEX está dotada de instrumentos para tomar imágenes y establecer la primera cartografía de esta vasta zona de turbulencias y de campos magnéticos entremezclados, el espacio interestelar, donde las partículas de los vientos solares cálidos chocan con las partículas interestelares de otras estrellas de la Vía Láctea.

"Las regiones fronterizas del espacio interestelar son esenciales porque nos protegen de la mayoría de los rayos galácticos más peligrosos", señaló días atrás David McComas, responsable científico de la misión.

"Sin esta zona, estos rayos penetrarían en la órbita terrestre haciendo los vuelos orbitales humanos mucho más peligrosos", agregó el responsable de la división de ciencia espacial e ingeniería del Southwest Research Institute en San Antonio (Texas, sur).

Las únicas informaciones de las que disponen los científicos acerca de los confines del sistema solar provienen de las sondas Voyager 1 y Voyager 2, lanzadas en 1977 y todavía en servicio.

Tras sobrevolar los planetas Júpiter y Saturno, además de, en el caso del Voyager 2, Urano y Neptuno, las dos sondas continúan su inédita odisea alejándose del Sistema Solar.

En diciembre de 2004, Voyager 1 atravesó lo que los científicos llaman el "choque terminal", la zona que rodea el Sistema Solar donde los vientos solares comienzan a mezclarse con los gases y polvos del espacio interestelar.

La sonda continuó su camino para llegar a la heliofunda, región situada entre el choque terminal y la heliopausa, límite extremo del sistema solar.

En 2007 el Voyager 2 llegó a su vez a la heliofunda y sus instrumentos de medición revelaron un poco más de información sobre esta zona. El Voyager 2 debería llegar a la heliopausa en 2010.

La NASA, gracias a potentes antenas de comunicación en el espacio, está en contacto regular con las dos sondas que reenvían los datos registrados por su detector de partículas.

Pero antes de 2020 el contacto con los Voyager 1 y 2 se perderá irremediablemente debido al debilitamiento de sus generadores de plutonio.

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