Parecerse a los lobos es la clave para el futuro los coyotes

El futuro de los coyotes que viven en bosques, ciudades y suburbios desde Terranova a Virginia podría depender de que se conviertan en los “lobos” de la Costa Este de Estados Unidos. Y más vale que los humanos se acostumbren a ellos.

Hay coyotes en la región desde la década de 1930, y pruebas genéticas recientes han mostrado que en realidad son una mezcla de coyote, lobo y perro. Por eso suelen ser más grandes que sus primos del oeste de Estados Unidos.

Además, podrían estar pareciéndose cada vez más a los lobos. Este carnívoro híbrido ha expandido su territorio y prosperado en las últimas ocho décadas, y unas características cada vez más lobunas lo han convertido en un animal más grande y adaptable equipado para sobrevivir en la Costa Este, según los científicos.

Eso implica que los humanos deben aprender a coexistir mejor con ellos, según científicos y ambientalistas.

“Ahora tenemos un nuevo gran cánido para asumir ese papel”, explicó Robert Crabtree, científico jefe del Centro de Investigación Ecológica de Yellowstone. “La propia evolución biológica va a escoger el tamaño adecuado”.

Son noticias especialmente malas para los ciervos. Al hacerse más parecidos a los lobos, los coyotes podrían ser depredadores más eficaces, según los científicos. Y los cambios genéticos favorecen su capacidad de seguir prosperando en zonas muy pobladas, como la ciudad de Nueva York y Cape Cod, Massachusetts, así como bosques con abundantes ciervos en Maine y el estado de Nueva York.

En definitiva, podría implicar que los coyotes empiezan a jugar el papel del depredador más importante de la Costa Este, un rol que hace años ejercieron los lobos y que ya no ocupa ninguna especie dominante en solitario.

El coyote oriental es una de las 19 subespecies de coyote, depredadores adaptables que viven en lugares tan dispares como las calles de Los Ángeles o pantanos de Florida. Se cree que la subespecie oriental, con presencia desde la costa hasta Ohio, migró desde el nordeste hace unos 80 años, haciéndose con el hueco en el ecosistema que ocupaban los lobos y cruzándose con estos animales de mayor tamaño.

Ya no ocupan los mismo territorios que los lobos, que ya no se encuentran en la zona salvo por el muy poco común lobo rojo. Sin embargo, siguen teniendo entre un ocho y un 25% de genes de lobo, explicó Roland Kays, destacado biólogo especializado en coyotes del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte.

También tienen entre un ocho y un 11% de genes de perro debido a cruces antiguos con perros salvajes, señaló. El coyote oriental sigue pudiendo tener cachorros con perros, aunque no es habitual entre otras cosas porque sus ciclos reproductivos no coinciden con facilidad.

Los cruces con lobos dieron a los coyotes orientales su tamaño y su peso. Ahora pesan una media de unos 16 kilos (35 libras), frente a los 11 kilos (25 libras) de media de la subespecie occidental.

Los científicos han visto pruebas de que el ADN del lobo cada vez es más relevante para ayudar a los coyotes orientales a sobrevivir, dijo Kays. Y también podrían estar creciendo en número.

Es difícil estimar cuándos ejemplares hay, según autoridades estatales de vida silvestre. Kays calcula que probablemente haya más de un millón.

Los reportes de coyotes que viven en zonas pobladas se han hecho cada vez más frecuentes en los últimos 10 años. Algunas poblaciones en Massachusetts y Connecticut han organizado reuniones para abordar problemas de seguridad y métodos de trampas más letales.

Los habitantes de suburbios desde Nueva Hampshire a Maryland se han quejado de que matan a gatos domésticos que salen de casa. La policía en Lynn, Massachusetts, recomendó el miércoles a los propietarios de mascotas que evitaran dejar comida para animales o mascotas pequeñas en el exterior después de que se avistara un coyote en la localidad de 90.000 habitantes en la zona de Boston. Y los residentes en Manhattan han reportado avistamientos incluso en Central Park.

Pero el temor a que los animales puedan convertirse en una amenaza mayor, especialmente para la gente, es en gran parte infundado, señaló Camilla Fox, directora ejecutiva de Project Coyote, con sede en California. Los animales suelen tener miedo de los humanos.

Solo hay un ataque mortal documentado de un coyote oriental. El cantante canadiense Taylor Mitchell, de 19 años, murió en un ataque de coyotes en Nueva Escocia en 2009.

Además, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha registrado un descenso en el porcentaje de ovejas y corderos que matan los coyotes en todo el país. En 1994, los coyotes fueron responsables de casi el 59% de las muertes de ovejas por depredadores, mientras que la cifra en 2014 fue del 54%, según la agencia.

“Si los dejamos solos, se autorregularán”, dijo Fox

Los coyotes orientales tendrán más posibilidades de sobrevivir si tienen acceso a ciervos grandes, indican los científicos. La comida abundante, por ejemplo venados de cola blanca, darán a sus crías más posibilidades de salir adelante, lo que produciría nuevas generaciones sanas de coyotes grandes y parecidos a los lobos, dijo Kays.

“¿Van a hacerse más grandes? Quizá”, dijo.

Varios estados conceden permisos de exterminación de coyotes o permiten su caza. Algunos, como Maine y Vermont, permiten la caza deportiva o recreativa todo el año. El cazador de coyotes David Trahan, director ejecutivo de la Sportsman's Alliance de Maine, dijo haber observado “tendencias lobunas” en los coyotes orientales, como la caza en manada.

Las autoridades estatales de vida silvestre están interesadas en descubrir qué significarán esos crecientes rasgos de lobo para el futuro de los coyotes, explicó Wally Jakubas, líder del grupo de mamíferos en el Departamento de Pesca Interior y Vida Silvestre en Maine.

“El hecho de si estos genes de lobo están dando alguna clase de ventaja a estos coyotes”, comentó. “Ahí es donde se pone interesante de verdad”.

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