Pese a sufrir parálisis, pacientes dicen sentirse felices

LONDRES ( AP). Un número sorprendente de pacientes de una enfermedad que los mantiene paralizados e incapaces de comunicarse excepto moviendo los ojos no son necesariamente infelices, según el mayor estudio conducido sobre el llamado síndrome de cautiverio o enclaustramiento.

La mayoría de los casos del también llamado desconexión cerebromeduloespinal o seudocoma (locked-in syndrome) son causados por daños cerebrales graves, a menudo producto de accidentes traumáticos.

Como parte del estudio _publicado el miércoles en la revista en línea BMJ Open_, el doctor Steven Laureys del Grupo de ciencia del Coma, en el Hospital de la Universidad de Lieja, en Bélgica y colegas enviaron cuestionarios a 168 miembros de la Asociación Francesa del Síndrome de Cautiverio preguntándoles sobre sus antecedentes médicos, estado emocional y opinión sobre la eutanasia.

Sesenta y cinco pacientes usaron una escala para indicar su sentido de bienestar: 47 dijeron sentirse felices y 18 infelices. También les hicieron varias preguntas sobre sus vidas, incluso su capacidad de participar en funciones sociales, o si alguna vez habían considerado la eutanasia.

Sólo unos pocos pacientes dijeron que tenían pensamientos suicidas a menudo. Los pacientes respondieron a las preguntas principalmente con guiños de los ojos.

Adrian Owen, un neurólogo en la Universidad de Ontario Occidental en Canadá, opinó sobre los resultados que " no podemos ni debemos suponer cómo debe ser vivir en esas condiciones".

" Muchos pacientes pueden hallar felicidad en modos que sencillamente no podemos imaginar", escribió en un correo electrónico. Owen no participó en el estudio.

Laureys y sus colegas dijeron que las conclusiones deberían cambiar el modo de tratamiento a los pacientes y la actitud general ante la eutanasia.

Agregaron que si los pacientes de la enfermedad en cuestión reciben atención adecuada, pueden vivir durante décadas. Con rehabilitación, muchos de ellos pueden recuperar algún control sobre la cabeza, dedos y pies y podrían llegar a hablar un poco.

" Que algunos pacientes del síndrome de cautiverio reporten felicidad podría sugerir que han logrado adaptarse a su condición de incapacitación extrema", dijeron Laureys y colaboradores.

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