Protestas en Alemania contra convoy de residuos radiactivo

BERLÍN (AFP). Los militantes antinucleares alemanes recibieron este domingo con hostilidad un tren cargado de residuos radiactivos procedente de Francia, llegando incluso a incendiar barricadas y a bloquear las vías de tren.

La policía, equipada de porras, tuvo que apartar por la mañana a cientos de manifestantes que intentaban bloquear la línea de ferrocarril que une Lüneburg y Dannenberg (norte), un trayecto de unos 50 kilómetros que debe recorrer el convoy antes de llegar al centro de almacenamiento de Gorleben.

Varios manifestantes levantaron barricadas sobre la línea de tren y luego las incendiaron. Los policías las apagaron con extintores y los raíles dañados tuvieron que ser cambiados.

El domingo por la tarde, al menos 200 militantes antinucleares seguían bloqueando el acceso al centro de depósito, decididos a seguir hasta el lunes, fecha en que podría llegar el cargamento de residuos, según la policía.

Los 20 últimos kilómetros se harán por carretera, entre Dannenberg y Gorleben.

Unos 16,000 policías han sido movilizados en todo el territorio alemán, 10,000 de ellos en la región de Lüneburg.

El convoy partió el viernes de la localidad francesa de Valognes con 123 toneladas de residuos nucleares alemanes reprocesados en Francia. El sábado se vio bloqueado más de doce horas en la frontera franco-alemana por tres ecologistas alemanes, que aprisionaron sus brazos en un bloque de cemento escondido bajo los raíles.

El convoy prosiguió su ruta este domingo por la mañana, después de que la policía consiguiera por la noche echar a los tres militantes.

Los ecologistas también atacaron en cinco ocasiones equipos de radio, de teléfono y de señalización de la compañía ferroviaria, sin poner trabas al avance del convoy, compuesto de once contenedores, según la policía.

La mayor movilización tuvo lugar en Gorleben, un pueblo de 680 habitantes, situado junto al centro de almacenamiento de residuos radioactivos. Allí, una manifestación pacífica reunió el sábado por la tarde a más de 14,000 personas según la policía, 16,000 según los organizadores.

Los Verdes y el partido de extrema izquierda alemana Die Linke, contrarios a la energía atómica, llamaron a sus simpatizantes a participar en la concentración.

En esta ocasión los antinucleares tuvieron nuevos apoyos: por primera vez, un alto representante del potente sindicato IG Metall, Hartmut Meine, tomó la palabra en la manifestación, para criticar "una tecnología vieja y atrasada".

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