Reconstruyen los rostros de soldados heridos en la guerra

SAN ANTONIO, Texas, EU ( AP). No son de carne y hueso, pero las réplicas de vidrio y silicona son tan realistas, personalizadas tan perfectamente, que las prótesis de ojo y oreja que recibió un soldado estadounidense herido en Afganstán le han dado la capacidad de enfrentar al prójimo sin alarmar a la gente.

El sargento Todd Nelson perdió el ojo derecho y una oreja cuando estalló una bomba en un automóvil en Afganistán y le lanzó una llamarada sobre el brazo y la cabeza.

Aunque ha requerido años de trabajo minucioso, los militares le han proporcionado un ojo azul y una oreja ligeramente pecosa y tostada por el sol veraniego.

" De verdad, la gente no sabe que son artificiales", dijo Nelson, cuyas heridas hace tres años incluyeron quemaduras de tercer grado y fracturas de cráneo y mandíbula. " En los contactos sociales, veo muchos menos casos de gente que me mira fijo".

Las guerras en Irak y Afganistán han traído una nueva clase pacientes al laboratorio de prótesis faciales en la base aérea Lackland de la Fuerza Aérea: soldados heridos que han sufrido quemaduras intensas y trauma múltiple.

El laboratorio es uno de los dos programas principales de prótesis faciales en el Departamento de Defensa y ha visto un número sin precedente de soldados heridos.

Antes de las guerras, los pacientes del laboratorio de 26 años eran casi exclusivamente sobrevivientes de cáncer y sobrevivientes civiles de trauma, pero " todo eso nos preparó para el tiempo de guerra y esa es la razón de ser de nuestro departamento", afirmó el director del laboratorio, el doctor Joe Villalobos.

El laboratorio no rastrea cuántos soldados heridos en guerras ha atendido, pero antes de que las guerras comenzaran en el 2001 y 2003, rara vez veía heridas relacionadas con combates, apenas algún ocasional veterano de la era de Vietnam en busca de una nueva prótesis.

Ahora, en parte debido a que el laboratorio está cerca del único centro de quemaduras del Ejército, los soldados heridos representan una quinta parte de los 425 pacientes que trata cada año.

Aunque la tecnología y capacidades del laboratorio están disponibles en el ámbito de la medicina civil, el Lackland tiene la experiencia y recursos como para dar a los soldados el mejor cuidado posible con pocas preocupaciones por el costo que pueden enfrentar los pacientes civiles, afirmó.

" Nuestro objetivo es darles lo mejor de lo mejor", dijo Villalobos. " Vamos a darles el tratamiento ideal".

Por medio de un equipo de computación diseñado especialmente, los técnicos pueden desplegar una proyección tridimensional de una imagen de resonancia magnética y crear piezas a medida para reemplazar mandíbulas o secciones del cráneo.

El laboratorio lo ha hecho incluso a distancia, creando un reemplazo exacto de un tercio de cráneo para un paciente en un hospital en Balad, Irak, dijo Villalobos.

Sin embargo, a veces, después que los pacientes se han sometido a operaciones para salvar la vida y reconstrucción funcional, la estética empieza a importar. Los soldados se cansan de las miradas de asombro con que los reciben las personas no acostumbradas a quemaduras graves.

" Cuando tu cara se ve afectada, pierdes tu identidad", dijo el director. " Nosotros nos encargamos de eso aquí".

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