Surge ciudad antigua clásica en área turística de Egipto

MARINA, Egipto (AP). Esta población de residencias veraniegas para gente acaudalada, próxima a las playas del Mediterráneo, fue hace 2,000 años un pujante puerto greco-romano, con mansiones para comerciantes que se habían hecho ricos vendiendo trigo y olivas.

Este puerto, conocido otrora como Leukaspis o Antiphrae, estuvo oculto por siglos tras ser destruido por un tsunami que devastó la región en el siglo IV de nuestra era.

Más recientemente quedó tapado por el desaforado crecimiento de Marina al convertirse esta zona en el recreo veraniego preferido de la elite egipcia.

Casi 25 años después de que fue descubierto, las autoridades egipcias se preparan para abrir al público las viejas tumbas, residencias y calles de Leukaspis, una de las escasas muestras de la era clásica griega en un país más conocido por sus pirámides y sus templos faraónicos.

"Los visitantes pueden ver cómo vivía la gente antes, cómo preparaban sus tumbas, como vivían en sus residencias y cómo comerciaban en el ágora (plaza) central", afirmó Ahmed Amin, inspector del departamento de antigüedades. "Todos oyeron hablar de Marina. Ahora podrán ver la Marina histórica".La historia de las dos Marina está estrechamente ligada. Cuando ingenieros chinos comenzaron a cavar en las tierras arenosas de la costa para construir carreteras para las nuevas obras en 1986, descubrieron tumbas y casas de una ciudad fundada en el segundo siglo antes de Cristo.

Unas 80 hectáreas fueron declaradas sitio arqueológico, donde no se podía construir. A su alrededor, en cambio, brotaron mansiones y complejos hoteleros en los que los ricos le escapan al calor sofocante del verano y disfrutan de brisas frescas del Mediterráneo.

La ciudad antigua fue revelando sus secretos en forma más gradual a un equipo de arqueólogos polacos que excavaron la zona hasta entrados los años 90.

Se comprobó que una vez hubo allí un próspero puerto, que llegó a tener 15,000 residentes, a través del cual se exportaban cereales, ganado, vino y olivas al resto del Mediterráneo.

Los comerciantes vivían en elegantes mansiones de dos pisos en calles zigzagueantes con patios y salas de oraciones.

Cuando llovía, el agua de los techos era canalizada a depósitos en cada casa. También había un complejo sistema de desagüe.

El sector céntrico donde se cruzaban las dos arterias principales era el corazón social y económico de la ciudad. Quedan allí restos de una basílica, un salón para actos públicos que se transformó en una iglesia cuando se comenzó a difundir el cristianismo en el Imperio Romano.

Los ancianos se reunían en una plazoleta semicircular cubierta, con bancos, donde conversaban y luego se iban a un baño público cruzando la calle.

En algunos sitios hay columnas griegas y paredes de piedra caliza de hasta dos metros (seis pies) de alto. Los visitantes también podrán bajar gruesos peldaños que conducen a cámaras mortuorias construidas entre las rocas, en la necrópolis de la ciudad.

La ciudad vivía del mar. Al principio fue una escala entre Egipto y Libia, al oeste. Pero luego comenzó a exportar sus bienes a sitios cercanos, especialmente la isla de Creta, a 480 kilómetros (300 millas), en un viaje más corto que el de Alexandria, la principal ciudad costera de Egipto.

Y el mar acabó con ella. Leukaspis fue destruida casi totalmente cuando un terremoto cerca de Creta en el 365 después de Cristo desató un tsunami que acabó también con Alexandría. En los siglos siguientes, la mala economía y el derrumbe del Imperio Romano hicieron que la mayoría de las localidades costeras desapareciesen.

Hoy no queda casi nada del puerto. A fines de los 90 se construyó una laguna artificial, alrededor de la cual se instalaron altos funcionarios del gobierno.

"Hubo muchas detonaciones de dinamita, de modo que si había algo allí, desapareció", expresó Agnieszka Dobrowlska, arquitecta que ayudó a excavar la ciudad vieja con el equipo polaco.

El interés del gobierno egipcio en el lugar aumentó en años recientes, en que se lanzó una campaña para rescatar el pasado clásico. En el 2005, Dobrowlska regresó como parte de un proyecto de USAID para transformar a la Marina antigua en un museo al aire libre.

"Me alegro de que todavía quede algo, porque cuando estuve aquí la primera vez había grandes planes de hacer un campo de golf para estos magnates aquí. Aparentemente las autoridades no lo permitieron", comentó Dobrowlska.

El objetivo es atraer gente todo el año a lo que es en la actualidad un centro veraniego. Y que vengan no solo los egipcios, sino también europeos y de otras nacionalidades que hoy por hoy van a Túnez en el invierno boreal.

Si Marina resulta un éxito, se podría encarar una transformación similar en el enorme templo de Osiris, a 50 kilómetros (30 millas), donde arqueólogos están tratando de ubicar el sitio donde fueron enterrados Anonio y Cleopatra.

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