Testosterona estimula ganancias de corredores de bolsa

WASHINGTON (AFP) - Cuando los corredores de bolsa tienen un elevado nivel de testosterona, la principal hormona sexual masculina, tienen más tendencia a asumir riesgos y logran más ganancias bursátiles, revelaron investigadores británicos cuyo trabajo fue divulgado el lunes en Estados Unidos.

Esta investigación permite también explicar decisiones irracionales responsables de burbujas especulativas y de 'cracks' bursátiles, según estos investigadores de la Universidad de Cambridge.

Los científicos siguieron a 17 corredores de la 'City' de Londres durante ocho días laborales consecutivos y midieron su nivel de testosterona dos veces por día, a las 11H00 de la mañana, en plena actividad bursátil, y a las 16H00, al final de la sesión, tomando muestras de su saliva.

Cada vez que medían el nivel de testosterona se registraban además las pérdidas y ganancias bursátiles.

Comparando los datos recogidos, los investigadores pudieron determinar que las ganancias logradas eran mucho más importantes que el promedio cotidiano cuando los corredores tenían niveles de testosterona mucho más elevados.

Apoyándose en estudios anteriores, estos científicos creen que este fenómeno se explicaría por el hecho de que la testosterona incrementa la confianza en sí mismo y el gusto por el riesgo.

La influencia de los esteroides, específicamente la testosterona y el cortisol o hidro-cortisona, podría también explicar por qué a operadores de mercados confrontados a burbujas especulativas o a un 'crack' bursátil les cuesta reaccionar racionalmente, exacerbando las crisis financieras.

La testosterona es una hormona determinante para el comportamiento sexual y la competitividad ya que actúa sobre la agresividad. Esta hormona aumenta en un atleta antes de una competición y sigue incrementándose en caso de victoria, pero disminuye si pierde.

"El aumento de los niveles de testosterona y de cortisol predisponen a los corredores a tomar riesgos", observó el doctor John Coates de la universidad de Cambridge, co-autor de este trabajo y ex corredor de bolsa.

"No obstante, si la testosterona se vuelve excesiva en el organismo, como puede ocurrir fácilmente en situaciones de burbujas especulativas, el gusto por el riesgo puede volverse obsesivo", añadió.

Esto recuerda una situación descrita por Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, que había intentado en 1996 poner en guardia a los mercados contra una especulación excesiva. Habló entonces de "exuberancia irracional".

Pero según Coates, "un nivel extremo de cortisol -la hormona liberada en situaciones de estrés- en un 'crack' también puede crear una aversión duradera por el riesgo".

"En la actual crisis del crédito, los inversores bien podrían sentir la náusea producto de un exceso crónico de cortisol que los hunde en un estado psicológico de desesperanza", según este investigador.

"Cuando se produce una situación de este tipo, los bancos centrales pueden bajar las tasas de interés lo más posible sin lograr persuadir a los corredores de comprar activos de riesgo", explicaron los autores.

En una situación económica de este tipo, "es necesario tomar en cuenta no solamente la racionalidad de los actores sino también su estado fisiológico y psicológico", estimaron.

"Los corredores de bolsa trabajan con presiones extremas y las consecuencias de sus decisiones pueden afectarlos profundamente y junto a ellos al conjunto de los mercados", según el profesor Joe Herbert, del centro sobre el cerebro de Cambridge, que estima que los factores emocionales y hormonales deberían ser más tenidos en cuenta.

El estudio fue divulgado en los Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS) del 14 de abril.

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