Turismo espacial, algo más que fantasía

Madrid ( EFE). Viajar al espacio ha sido siempre el sueño de la mayoría de los seres humanos.

La llegada del hombre a la luna a bordo del Apolo 11 significó un antes y un después para la historia de la humanidad. Desde entonces, viajar al espacio se convirtió en algo al alcance de unos pocos privilegiados.

Cuarenta y un años después, la empresa Virgin Galactic, propiedad del magnate Richard Branson, ha hecho posible que este tipo de experiencias se conviertan en algo más cercano al resto de la población.

Según anuncian en su web " usted puede unirse a más de trescientos cuarenta astronautas Virgin Galactic que se aventurarán en el espacio".

Esta empresa será la primera en el mundo que ofrezca a sus clientes viajes espaciales comerciales.

Además, tal es la ambición del proyecto, que esperan dentro de pocos años construir un transbordador espacial donde puedan alojarse los tripulantes en futuros viajes a la Luna.

Según Virgin Galactic, el precio único del viaje es de 200,000 dólares (unos 145,000 euros).

En ese precio se incluye: el vuelo espacial, alojamiento durante tres días en el SpacePort (aeropuerto espacial) en régimen de pensión completa, y un entrenamiento teórico-práctico durante esa jornada para preparar a los pasajeros.

El viaje hasta el aeropuerto espacial corre a cargo personal.

Por otro lado, al hacer la reserva se ha de abonar un depósito que, según la cantidad, determinará la prioridad de vuelo de esa persona y permite asignar el número de asiento.

Hoy en día, y según datos de Virgin Galactic, trescientas cuarenta personas en todo el mundo ya compraron su "billete espacial".

Todo comienza desde la adquisición del billete. Para ello es necesario hacer la reserva, o bien a través de la propia empresa, o a través de agencias acreditadas.

Estas agencias pueden encontrarse en numerosos países como, por ejemplo, Chile (agencia Cocha), España (agencia Bru&Bru), Colombia (agencia Aviatur), Argentina (Biblos Travel), etc; y en numerosas ciudades del mundo entero como Florida, Nueva York, California (EU), Chester (UK), Oporto (Portugal), Sydney (Australia) o Tokio (Japón) entre muchas otras.

El precio único que ha fijado la compañía incluye el viaje espacial, tres días de estancia en el exclusivo hotel Astronaut Hotel, en régimen de pensión completa y tres días de entrenamiento teórico-práctico.

Virgin Galactic afirma que cualquier persona entre 18 y 80 años, con buena forma física podría ser tripulante de su nave espacial.

El viaje al espacio se realiza con dos naves. Los tripulantes que comiencen su aventura espacial irán sentados en la SpaceShip Two (SS2), la nave que realizará el recorrido suborbital.

Ésta, a su vez, irá acoplada a la Virgin MotherShip Eve (VMS Eve), cuyo nombre es un homenaje a la madre de Richard Branson, Eve Branson, desde el SpacePort.

Cuarenta y cinco minutos después, a una altura de 50,000 pies (15 Km.), la SpaceShip Two se desacopla de la MotherShip y, después de unos segundos de caída, se produce la ignición del motor.

Según datos proporcionados por la agencia española Bru&Bru, " la nave es propulsada a 4,000 kilómetros por hora y en 90 segundos alcanza los 110 kilómetros de altura. La atmósfera azulada se funde en el negro infinito del espacio".

En ese momento la nave ya está fuera de la atmósfera terrestre. Por ello, procede a apagar los motores para que, durante unos minutos, los tripulantes puedan observar las vistas del planeta Tierra, a la vez que flotan y disfrutan de la ingravidez del espacio.

Tras esos minutos de experiencia, los tripulantes vuelven a sus asientos para comenzar la reentrada en la atmósfera terrestre y llegar planeando al Space Port. Dicho momento es el más peligroso y difícil de todos. Por ello, para que el viaje fuera lo más seguro posible, Burt Rutan, encargado de diseñar y construir las naves, diseñó "un sistema a prueba de fallos basado en la simplicidad".

Una vez fuera de la atmósfera, la estructura de las alas de la nave espacial puede girar hacia arriba a unos 65 grados. Esta configuración permite un control automático de la posición con el fuselaje paralelo hasta el horizonte y crea una fricción muy elevada cuando la nave desciende a través de las regiones superiores de la atmósfera. Esto facilita en gran medida el que sería el momento más peligroso de todo el viaje.

Según indica la empresa, la combinación de alta resistencia y bajo peso de la nave gracias a los materiales elegidos para su construcción, hace posible que la temperatura en la reentrada a la Tierra se mantenga muy baja.

Después de esa reentrada a la atmósfera, la configuración de la nave vuelve a su posición original para el vuelo de regreso al SpacePort.

Virgin Galactic afirma que, cuanto más complejo es un diseño, más posibilidades hay que fracase, por lo tanto, " la reducción del riesgo ha sido el elemento del diseño más importante en los nuevos vehículos".

Tanto la SpaceShip Two como la Virgin MotherShip Eve están fabricadas 100 por cien de fibra de carbono. Un material ecológico, ligero y muy resistente a la fuerza de la gravedad y al calor para que la reentrada a la atmósfera terrestre sea lo más segura posible. Según la compañía, los asientos fueron diseñados para proporcionar el máximo confort a los tripulantes y disminuir, en la medida que cabe, la fuerza de la gravedad, que puede llegar incluso a los 6G (en el espacio no hay gravedad por tanto sería 0G y en la tierra cualquier cuerpo a nivel del mar en el ecuador tiene una fuerza de 1G).

Como aclaración, la fuerza G que se puede experimentar en una montaña rusa veloz rondaría los 4G, o la fuerza a la que los airbag saltan es en torno a los 3G.

La VMS Eve tiene una envergadura de 42,7 metros, la SS2 se asemejaría a un jet privado con unas alas que se levantan para la reentrada a la atmósfera. Esta nave tiene la capacidad de seis tripulantes y dos pilotos.

Cada pasajero tiene un asiento similar junto a dos grandes ventanas para que puedan disfrutar del viaje.

Además, está diseñada de tal manera que quede libre el máximo espacio posible dentro de la nave para que los pasajeros puedan flotar más cómodamente.

La zona de operaciones de Virgin Galactic estará situada en el primer SpacePort del mundo situado al sur del estado de Nuevo México, en EU, y que lleva por nombre SpacePort America.

A partir de 2011, este aeropuerto espacial creado en base a un proyecto del estudio de arquitectura Foster+Partners, será el encargado de acoger los primeros vuelos comerciales al espacio.

El pasado 22 de octubre se inauguró la primera pista de despegue y aterrizaje de las naves espaciales de la compañía. De esta manera, cada vez está más cerca el primer vuelo espacial comercial con los primeros astronautas Virgin Galactic.

Según afirma la empresa, no descarta construir más aeropuertos espaciales en el resto del mundo para favorecer este tipo de viajes. De hecho ya tienen en proyecto otro SpacePort en Suecia para utilizarlo en determinadas épocas del año y poder ver la aurora boreal.

De este modo, gracias a esta empresa pionera en todo el mundo, viajar al espacio se convierte, a partir de ahora, en una realidad para aquellas personas que quieran y puedan permitírselo. Según la Agencia Bru " se inicia una nueva era en la que el espacio estará al alcance de cualquier ser humano".

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