Zonas húmedas pueden convertirse en "bombas de carbono"

RIO DE JANEIRO (AFP). La depredación de áreas húmedas, como pantanos o ciénagas, puede convertirlas en "bombas de carbono" que acelerarían el calentamiento del planeta, según científicos reunidos en Brasil.

Las áreas húmedas acumulan cerca de 771,000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, lo que equivale a casi todo el carbono existente en la atmósfera, según académicos de 28 países reunidos en Cuiabá, en el centro oeste de Brasil.

La devastación de esas zonas liberaría los gases y aceleraría el calentamiento global, dijo Paulo Teixeira, copresidente de la Conferencia Internacional sobre Tierras Húmedas clausurada este viernes tras cinco jornadas de debates.

"Para ilustrar sobre la gravedad del problema, en la conferencia se habló de que arrasar las áreas húmedas sería convertirlas en bombas de carbono", dijo telefónicamente Teixeira a la AFP.

Areas húmedas, entre ellas pantanos, ciénagas, tundras, lagunas, manglares o tajamares, cubren el 6% de la superficie del planeta. Producen el 25% de los alimentos y agua pura del mundo, preservan reservas acuíferas y actúan como barrera contra las tormentas e inundaciones costeras, se señaló en la conferencia.

Su riqueza ecológica está jaqueada por el avance de la agricultura, las crecientes demandas de hidrolectricidad, la incesante urbanización y la falta de atención de los gobiernos, según informes de la reunión en la que participaron 700 científicos

La conferencia fue organizada por la Universidad de las Naciones Unidas, un centro de estudios de la ONU con sede en Tokio, y la Universidad Federal del estado brasileño de Mato Grosso do Sul.

En su declaración final la conferencia lamentó "las inadecuadas políticas de desarrollo, la falta de aplicación de leyes ya existentes y la carencia de planes a largo plazo para cuidar las áreas húmedas que existen tanto en tierras públicas como en áreas privadas".

Asimismo, se consideró "inaceptable" la falta de conocimientos básicos sobre las áreas húmedas y se reclamó a los gobiernos emplear todos los medios tecnológicos posibles para hacer un inventario preciso sobre esas áreas.

Para los científicos, existió durante décadas un gran prejuicio contra esas zonas debido a que, por ejemplo, pantanos o ciénagas, suelen ser un habitat maloliente o plagado de insectos.

Empero "mantener intactas esas zonas contendrá el impacto del cambio climático mundial a través del ciclo del agua, protegerá la biodiversidad y reducirá los impactos sociales, económicos y ecológicos negativos", dice el documento.

En algunos países, esa devastación provoca desplazamiento de poblaciones. En Sudáfrica, de proseguir el resecamiento de zonas húmedas, entre 1 y 2 millones de pobres emigrarán a las ciudades lo que generará mayores demandas de empleo y vivienda, según un estudio presentado en la conferencia.

Teixeira dijo que la preocupación por preservar las selvas tropicales opacó la importancia de las áreas húmedas. "Sin embargo, el potencial de servicios ecológicos -como suministro de agua- es siete veces mayor en las áreas húmedas que en las selvas", señaló.

Asimismo advirtió que a largo plazo el drenaje de zonas húmedas para proyectos económicos provoca gastos mayores. A modo de ejemplo, indicó que Estados Unidos está gastando 8,000 millones de dólares para compensar los perjuicios causados por la desecación de pantanos en el estado de Florida en los años 40 del siglo pasado.

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