A 25 años de descubierto, sigue búsqueda de cura del SIDA

WASHINGTON (AFP) - Un cuarto de siglo después de la identificación de virus causante del sida, el VIH, la búsqueda de una vacuna eficaz sigue infructuosa a pesar de los grandes esfuerzos de la comunidad científica internacional y de los recursos destinados.

"Cerca de mil millones de dólares son consagrados anualmente en el mundo a la investigación sobre el sida y a pesar de eso todavía no hay una vacuna probada contra la enfermedad", responsable de más de 25 millones de muertes, resumió el doctor Bruce Walker, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (Massachusetts, noreste de Estados Unidos) en la revista Science del 9 de mayo.

La vacuna más probada, y que era también la más prometedora, resultó ser un fiasco.

El Instituto Nacional Estadounidense de Alergias y Enfermedades Infecciosas, que cofinanció este vasto ensayo clínico con el laboratorio Merck, anunció en septiembre de 2007 su decisión de ponerle fin.

El análisis de datos intermedios mostró que esta vacuna en ningún caso impedía la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), responsable del sida, ni disminuía la carga viral.

Contrariamente a decenas de vacunas tradicionales probadas sin éxito contra el VIH, que consistían en proporcionar inmunidad al organismo, la de Merck buscaba estimular los linfocitos T, un componente clave del sistema inmunitario.

"Esta vacuna era vista como la estrategia más prometedora. Este fracaso es una decepción para nosotros y para todos los que trabajaban en estas vacunas", declaró entonces el doctor Mark Feinberg, director general de Merck.

Al participar en febrero en la apertura del último congreso de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, el biólogo estadounidense David Baltimore, ganador del Premio Nobel, destacó que "la comunidad de investigadores está desesperada ya que no ve como alcanzar el éxito a futuro".

La gran dificultad para poner a punto una vacuna capaz de enfrentar el VIH reside en sus características excepcionales en comparación con otros virus, explicó el doctor Walker.

El VIH tiene una enorme diversidad de secuencias genéticas, lo que hace que tenga una gran capacidad de mutación y adaptación, precisó Walker. Existen tres grupos diferentes de VIH, de los cuales el primero, llamado M, se divide a su vez en nueve subtipos distintos con un número indeterminado de variantes en circulación, explicó.

Asimismo, un virus de un subtipo puede variar 20% hasta 38% en Africa, donde se encuentran múltiples variantes.

Además, este virus puede sufrir más mutaciones en el proceso de infección de una sola persona que en el curso de una epidemia mundial de gripe, para la que se requiere producir una nueva vacuna todos los años, agregó Walker.

Con unas 33 millones de personas infectadas en el mundo, desarrollar una vacuna que proteja simultáneamente contra todas las variantes evolutivas del patógeno es "un desafío considerable", indicó.

Asimismo, destacó el médico, el hecho de que el VIH sea una infección del sistema inmunitario complica más esta tarea.

"El campo de la investigación está manifiestamente en un punto muerto", declaró por su parte el doctor Warner Greene, director del Instituto Gladstone de Virología e Inmunología, durante un encuentro en marzo para estimular la investigación luego del último fracaso de la vacuna experimental de Merck.

Durante esta cita, organizada por el Instituto Nacional Estadounidense de Alergias y Enfermedades Infecciosas, los mejores especialistas estadounidenses sobre sida discutieron los numerosos campos de investigación de vacunas todavía inexplorados.

Algunos de éstos son la protección a nivel de las mucosas así como la inmunidad natural de algunos monos contra la infección del VIS, el equivalente al VIH para los simios.

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