Menos fumadores pero todavía quedan algunos "enclaves"

NUEVA YORK (AFP) - Cinco años después de la prohibición de fumar en lugares públicos, la ciudad de Nueva York muestra cerca de 250.000 fumadores menos, y un número significativamente menor de muertes relacionadas con el tabaco, pero todavía cuenta con un puñado de bares donde el cigarrillo está permitido.

El impacto económico negativo tan temido por los bares y restaurantes no tuvo lugar y de Londres a Hong Kong, de Paris a Roma, otras grandes ciudades y hasta países enteros - como Francia, Italia o Irlanda - han seguido los pasos del "no smoking".

En Nueva York sin embargo, una de las cláusulas de la prohibición que entró en vigor el 30 de marzo de 2003, otorga a los bares que obtengan gran parte de sus ganancias de los productos relacionados con el tabaco (puros, chichas, etc) un permiso especial que les permite continuar recibiendo a fumadores.

Estos son actualmente los últimos refugios de aquéllos que quieren "fumarse uno" en un lugar público.

"Está bueno poder salir del trabajo, ir a un bar, tomarse una cerveza y fumarse un cigarrillo", confía Paul Godwin de 29 años, un diseñador de Carolina del Sur (sureste), mientras fuma un cigarrillo en "Karma", un bar del este de la ciudad.

El bar no tiene nada fuera de lo común, a no ser por un cartel en la puerta que dice "Autorización de fumar cigarrillos" y ceniceros por todos lados.

"Somos víctimas de la discriminación (...) todos deberíamos poder elegir", expresa Leonard Andrade, un carpintero de Massachusetts (noreste).

El desastre anunciado luego de la prohibición total en los lugares públicos no se produjo. Por el contrario, bares y restaurantes han visto sus ganancias aumentar luego del primer año. Un sondeo muestra que el 90% de las personas encuestadas salen a comer igual de seguido o más seguido desde abril de 2003.

Entre 2002 y 2006, según las autoridades municipales a cargo de la salud, el número de fumadores cayó a un millón, aproximadamente 240.000 fumadores menos que antes.

En Nueva York, las muertes relacionadas con el tabaco cayeron un 11%, pasando de 8.722 a 7.744 durante el mismo período.

La tendencia entre los jóvenes también es a la baja: el 18% de los alumnos de los liceos neoyorquinos eran fumadores en 2001, y en 2007 no eran más que 10%.

El actual alcalde, Michael Bloomberg, desde el comienzo de la prohibición rechazó las críticas que alegaban sobre una restricción de las libertades y puso como pretexto la protección de los empleados expuestos al tabaquismo pasivo.

"Esta ley no legisla desde un punto de vista moral. Esta ley no quita los derechos de nadie. Esta ley permite a las personas trabajar en un ambiente sano", declaró en 2003.

Si bien está totalmente a favor del derecho a fumar, Leonard Andrade quiere dejar por razones de salud. "Realmente quiero dejar. Mi hijo tiene 19 años y empezó a fumar e intento convencerlo. No es bueno, obviamente no es bueno", dijo.

Andrade tiene 43 años. Empezó a fumar cuando era adolescente. "La única razón por la cual voy a dejar de fumar es por mi salud", afirmó comentando que el alza de los precios provoca solamente que los fumadores compren cigarrillos más baratos.

Para él, las campañas de sensibilización con imágenes que muestran los daños causados por el tabaco ayudan a una toma de conciencia, pero para Paul Godwin, no es el caso: "No quiero ver este tipo de cosas. Cambio de canal", dijo.

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