Adolescentes recurren a consejeros para enfrentar presiones

NUEVA YORK (AP). A sus 17 años, Maggie Duwelius es una atareada estudiante de último año de la secundaria con la vista puesta en una universidad competitiva y difícil.

Trabaja duro, dijo su madre, pero con frecuencia sus calificaciones quedan por debajo de esa meta mientras ella navega en un remolino de actividades extracurriculares: deportes, participaciones breves como voluntaria, lecciones de voz, cuidado de bebés.

Maggie, que se autoimpuso gran parte de esa carga, sentía que perdía el control sobre su propia vida, con hasta seis horas de tarea cada noche y tan poco como cinco horas de sueño.

"De mis tres hijos, ella es de lejos la que se motiva más por sí sola, pero no es una de esas chicas que por naturaleza puedan decir: 'Puedo ingresar a este examen con un lápiz y resolverlo muy bien'", dijo su madre Sarah Duwelius en los suburbios de Portland, Oregon. "La veo trabajar tan duro y pensé que debe haber otra forma".

Allí es donde intervino el asesor de la vida de Maggie, parte de una tendencia en los últimos años de extender a los alumnos de secundaria la ayuda no convencional que se da a los adultos. La asesoría de vida para jóvenes no consiste solamente en afinar los hábitos de estudio ni en permanecer organizado, aunque esas cosas forman parte de lo que John Williams hace con Maggie. Se trata de que los jóvenes tomen el control de su vida.

"Tiene más que ver con el movimiento interno, que es donde se halla la próxima frontera de la educación", dijo Williams, ex profesor de latín. "La asesoría le da un sitio donde hablar sobre las cosas que piensa hacer, en qué actividades participar, cómo debería asignar su tiempo, qué es lo más importante para ella".

Como ex profesor de secundaria, Williams dijo que vio que "los chicos no estaban obteniendo muchas destrezas esenciales que yo desearía haber recibido, como la capacidad de comprender una perspectiva preestablecida y cómo modificar esa perspectiva, o sólo para estar consciente de cuáles son tus tres valores más importantes, cómo te sientes en torno a ciertas relaciones y suposiciones hechas en las relaciones".

La necesidad, para la madre de Maggie, es mucho más sencilla: "El está tomando una cosa buena y haciéndola mejor. El le está dando a ella aún más herramientas y haciendo que tenga éxito".

La asesoría de vida puede proporcionar un valioso espacio de análisis para los chicos aparte de los elogios, críticas o recomendaciones que los padres y terapistas podrían proporcionar normalmente.

"Lo magnífico de la asesoría es que la identificación y la solución de problemas provienen de la persona que recibe la asesoría", dijo Sharon Haynes, cuya hija de 11 años comenzó a reunirse con un asesor de vida en Houston tras un paso estresante a la secundaria.

Me encontré hablando con mi hija una y otra vez, alentándola y diciéndole que todo iba a estar bien, pero ayuda pasar por ello acompañado por alguien más", agregó.

La hija de Haynes, Tuesday, dijo que su asesor "me ha ayudado al mostrarme los pros y contras de distintas situaciones y las distintas perspectivas. Me ayudó a descubrir mi pequeño monstruo WIIC, y eso me ayuda a ver que no tengo que estar tan nerviosa y que el WIIC me hace preocuparme sin ninguna razón".

WIIC son las siglas en inglés de "Qué pasa si no puedo".

Un año después de que comenzó a recibir asesoría de vida, la posibilidad de hablar libremente con Williams es algo que aún hace que Maggie espere la sesión con interés.

"Podemos hablar de cualquier cosa", afirmó. "Es una conversación mucho mejor de la que puedes tener con alguien más. Siempre salgo de allí sintiéndome mejor. El hace que la escuela tenga sentido".

Los asesores de vida, al menos 25.000 en todo el planeta, no están regulados en Estados Unidos, aunque una organización sin fines de lucro llamada la Federación Internacional de Asesores (FIA) y otros organismos trabajan para unificar el entrenamiento y los estándares.

Más de la mitad de todos los asesores de vida trabajan en Estados Unidos, de acuerdo con la FIA, pero se desconoce cuántos aceptan adolescentes como clientes. Algunos cobran por hora y otros piden un número mínimo de sesiones. Los precios varían, pero son comparables con los de la terapia psicológica.

No todos los adolescentes le ven beneficios a la asesoría de vida. En Chicago, el hijo de Robin Simborg, Jack, de 17 años, dejó de ir con su asesora tras cuatro sesiones.

"Disfruté las conversaciones que tuve con mi asesora de vida y cómo ella me hacía profundizar y pensar duro para hallar vínculos entre las cosas", dijo Jack, que tiene un psicoterapeuta desde hace años para ayudarle a corregir un problema de déficit de atención y otras dificultades.

"También disfruté lo fácil que me era aplicar a mi vida las lecciones que aprendí. Sin embargo, no obtuve tanto de los ejercicios como al trabajar con mi terapeuta", agregó.

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