Cazan monos en Puerto Rico para evitar infecciones

LAJAS, Puerto Rico (AP). La vida fácil ha concluido para centenares de monos _algunos de ellos infectados con herpes y hepatitis_ que llevaban una existencia silvestre en el sudoeste de Puerto Rico desde hace más de 30 años.

Las autoridades iniciaron este mes un plan para capturar y eliminar estos monos antes de que se propaguen por el resto de la isla, amenazando la agricultura, la fauna isleña y posiblemente a las personas. Empero, algunos especialistas y granjeros que se han quejado durante años de la existencia de los monos "rhesus" y "patas" creen que quizá sea demasiado tarde.

"Honestamente no creo que lleguen a librarse de los monos patas en Puerto Rico", dijo el doctor Mark Wilson, director del Zoológico Internacional para la Enseñanza, de la Florida, que ha ayudado a localizar zoológicos dispuestos a aceptar algunos de los animales. "Quizá se adentren en los bosques, pero nunca desaparecerán. Son demasiados, y son muy inteligentes".

Por lo menos 1,000 monos de 11 colonias residen en el Valle de Lajas. Tras un año de estudio, los celadores comenzaron a atraparlos en cajas metálicas de unos 3 metros de largo (10 pies), cebadas con alimentos y provistas de una entrada basculante. Dos de los 16 monos fueron liberados con collares radiotransmisores para su seguimiento. El resto fue eliminado a balazos del calibre 22.

Las autoridades determinaron que balearlos era un final más humanitario que una inyección letal, dijo el secretario de Recursos Naturales Javier Vélez Arrocho. Agregó que lamenta tener que matar animales pero no tuvo otra alternativa tras ser rechazados por 92 organizaciones.

El trato de los animales es un tema delicado en Puerto Rico, donde el año pasado 80 perros y gatos fueron confiscados en un bloque de viviendas públicas y arrojados por un puente. En mayo, un veterinario confirmó que más 400 caballos de carreras, muchos en perfecto estado de salud, son muertos anualmente por inyección letal en Puerto Rico. Ambos casos ocasionaron encendidas críticas.

Empero, la eliminación de los monos no ha causado muestras de indignación.

"Personalmente creo que preferiría que los destruyeran a que los sometieran a horribles experimentos", dijo Sally Figueroa, miembro del grupo activista Pare Este, en la ciudad oriental de Fajardo.

La plaga de animales extraños a la fauna local es particularmente aguda en Puerto Rico debido a su clima y falta de predadores. Varias especies de peligrosas serpientes, cocodrilos, caimanes y lagartos _ importados, mantenidos como mascotas y luego liberados en los bosques _ prosperan ahora en más de 30 ríos, dijo el sargento Angel Atienza, un guardabosques especializado en animales exóticos.

Mientras hablaba Atienza, sus agentes investigaban informaciones de que un puma recorre las colinas cercanas a la aldea central de Adjuntas. Detrás de su oficina hay jaulas con serpientes, monos y un oso negro de 180 kilos (400 libras) confiscado a un particular.

Los monos de Lajas llegaron en las décadas de 1960 y 1970 tras escapar de centros de investigación situados en islotes cercanos. Se adaptaron con facilidad, alimentados por la abundancia de cosechas, entre ellas piñas, melones y huevos de aves silvestres.

Los simios causan unos 300,000 dólares en daños anuales y más de un millón en forma indirecta, pues obligan a los granjeros a plantar cosechas menos lucrativas que no atraen a los animales, según un análisis del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y otros organismos. Además, los monos son culpados por el espectacular descenso en la cantidad de aves silvestres en el valle.

Debido a la falta de recursos, el gobierno de Puerto Rico realizó solamente intentos esporádicos de controlar a los simios. El año pasado, empero, los organismos isleños de agricultura y fauna lograron 1,8 millones de dólares del gobierno territorial que les permitió estudiar, seguir y comenzar a eliminar las colonias de simios en el Valle de Lajas.

Los patas, oriundos de Africa, no son considerados ideales para la investigación y hay poca demanda de ellos en los zoológicos. Los rhesus, naturales de Asia, y al parecer infectados con el virus del herpes y la hepatitis, son potencialmente peligrosos para los humanos, dijo Vélez. Los patas pueden portar igualmente el virus.

Las autoridades han dado poca publicidad a la campaña contra los monos.

"No quiero protestas de gente que no entiende esto", dijo Vélez. "Encaramos una plaga de animales que no son de Puerto Rico y que son muy peligrosos".

Su control, agregó Vélez, requerirá dinero y tiempo, que no abundan.

"Si llegan a la parte central de la isla, especialmente los bosques", agregó, "no habrá forma de exterminarlos".

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