En Chile, la escasa donación de órganos se hace crónica

La sonrisa de Jacinta Zañartu, quien a sus 17 años protagonizó una masiva campaña para recibir un trasplante, conmovió a la sociedad chilena poco proclive a la donación de órganos.

Tras una campaña en redes sociales, afiches carreteros y mensajes en automóviles bajo el eslogan "Dona vida a Jacinta" y a la que se sumaron estrellas de la televisión local y deportistas, la adolescente recibió un corazón y pulmón para hacerse un trasplante el pasado 17 de julio, del que se recupera con éxito.

Pero su caso volvió a dejar en evidencia las bajísimas tasas de donación de órganos en Chile (siete por cada millón de habitantes) que permanecen estancadas desde hace una década pese a la aprobación en 2010 de la Ley sobre donante universal.

" Las leyes por sí solas no aumentan la donación de los países, eso está comprobado. Es una herramienta más, pero no necesariamente se va a ver reflejado en los cambios de tasas" de donación, dijo a la AFP José Luis Rojas, coordinador nacional del Programa de Trasplante del ministerio de Salud.

La normativa establece que todo mayor de 18 años en Chile al fallecer se transforma en donante de órganos, salvo que exprese su voluntad contraria a través de un documento notarial. Pero es la familia quien en última instancia decide si se procede a la donación, en un momento de gran tensión emocional como lo es la muerte de un ser querido.

Hoy, en Chile 1.800 personas esperan un trasplante en una lista única en la cual la gravedad del estado del paciente determina su prioridad.

En la última década, el número de trasplantes ha permanecido prácticamente estable, con un récord de 152 intervenciones en 2006 y la cifra más baja registrada en 2010 -año de la aprobación de la ley de donante universal-, en que se registraron solo 92.

La negativa familiar más las fallas en el sistema de pesquisa de potenciales donantes impide que cada año se concreten el doble del actual número de trasplantes, que llega a 120, dejando a igual número de personas sin la posibilidad de un trasplante como al que accedió Jacinta Zañartu.

Las fallas en el sistema de pesquisa de donantes - que activa el protocolo médico necesario para realizar un trasplante - son señaladas por las autoridades como el principal escollo para aumentar las cifras, ya que otros países de la región con tasas de donación más altas que Chile cuentan con la misma tasa de rechazos de donación por parte de los familiares.

" En países con tasas tan bajas como la nuestra, la primera responsabilidad es sanitaria; tener y contar con un sistema de pesquisa de donantes mucho más eficiente, que permita que sea mucho más prioritario dentro del ordenamiento del sistema de salud, donde el donante tenga un rol más visible y es lo que ha demostrado ser exitoso en el mundo", explicó Jose Luis Rojas.

Actualmente, muchos órganos se pierden si los decesos ocurren los fines de semana o en horario no hábil.

La información a los pacientes en este aspecto se vuelve clave.

" Hemos visto muchos casos muy dramáticos en el último tiempo de niños, niñas esperando tener algún órgano que sea donado y hemos visto la dificultad para conseguirlo. Quisiera hacer un llamado justamente a ser un donante, a inscribirse y a la familia a que respete el derecho del donante", alertó este martes la presidenta Michelle Bachelet.

La mediática campaña emprendida por la familia de Jacinta Zañartu, que incluyó gigantografías callejeras y mensajes a través de las redes sociales, si bien logró su objetivo de conseguir un donante para la joven representa para las autoridades un arma de doble filo en el objetivo de aumentar la cantidad de donaciones.

El origen económico alto de la familia de Jacinta y la cantidad de recursos utilizados en la campaña despertaron sospechas en redes sociales sobre la administración de la lista de espera única, en la que la joven figuraba como primera, pese a que hasta ahora nunca se haya registrado ninguna denuncia formal de intervención.

Para José Luis Rojas este tipo de campañas deberían estar prohibidas.

Mientras tanto, la familia de la niña Monserrat Sarmiento, de siete años, advertía este martes que las "posibilidades para ella se están agotando" de un trasplante de corazón por el que espera hace un año.

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes