Chile toma resguardos por alza de cáncer de piel

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SANTIAGO (AFP). Chile, que sufre cada verano austral una de las mayores exposiciones a la radiación ultravioleta (UV), toma medidas para evitar que aumenten los casos de cáncer de piel, que se incrementaron en más de un 100% en la última década.

Cerca de 200 chilenos murieron por año entre 1998 y 2008 por cáncer de piel, según cifras de la Corporación Nacional del Cáncer (Conac), 2,5 veces más de las 80 que murieron anualmente en el decenio 1991-2001.

La última década coincide con un aumento en el agujero de la capa de ozono, que se forma sobre la zona antártica a comienzo de la primavera austral y se vuelve a cerrar hacia el comienzo del verano.

La capa de ozono actúa como un filtro de los peligrosos rayos ultravioleta, razón por la cual en ese periodo las precauciones deben extremarse.

Este año el agujero comenzó a formarse más tarde de lo normal y desapareció antes de lo previsto, a mediados de diciembre, según la Dirección Meteorológica de Chile. Sin embargo los niveles de radiación ultravioleta en diciembre y enero han sido más altos que los registrados en la temporada pasada en Chile.

"Es cuestión de caminar al aire libre por tan sólo diez minutos para sentir los efectos del sol: una hora después la piel roja es la primera señal de lo peligroso que es exponerse sin protección alguna", dijo a la AFP la dermatóloga Cecilia Orlandi, asesora de la Conac.

La alta exposición preocupa a las autoridades, que han intensificado los llamados para que la población tome resguardos, especialmente los niños y los que trabajan al aire libre.

"Lo más importante es que los chilenos vayan cambiando los hábitos y vayan tomando las medidas necesarias para evitar los peligros del cáncer", agregó Orlandi.

Desde 2006 rige la llamada 'Ley de ozono', que obliga a empleadores a proveer a sus trabajadores de bloqueadores solares y ropa apropiada para capear el sol, como sombreros con ala ancha y gafas con filtros UV.

Una nueva normativa reguló la rotulación de los filtros solares en crema, evitando la publicación engañosa de productos como 'protección total' o 'bronceado seguro', para aquellos bloqueadores con factor de protección menor a 30.

La campaña está enfocada principalmente en los niños, los más expuestos a los rayos solares. Según estudios de la Conac un menor de 18 años en Chile acumuló ya todo el sol que debería tomar durante toda su vida.

Especialmente para ellos, la Conac desarrolló una pulsera que cambia de color cuando los rayos ultravioletas se tornan peligrosos.

El brazalete está compuesto por tres círculos plásticos fotosensibles, que cambian de color desde blanco a un naranja intenso cuando los rayos del sol son más extremos.

La pulsera se suma a la instalación desde hace cinco años de los llamados 'solmáforos', un sistema que funciona en forma similar a los semáforos, que advierte cuándo protegerse del sol.

Chile cuenta también con una red nacional de medición de rayos ultravioletas, que entrega a diario datos sobre el nivel de peligrosidad del sol, mientras que existe una recomendación a los colegios de las ciudades del norte para evitar realizar las clases de deportes al aire libre.

Un ejemplo de la preocupación del fenómeno se da en Antofagasta, 1,300 km al norte de Santiago, que promociona el uso de una de sus playas durante el atardecer, cuando el peligro de radiación solar es mínimo.

El municipio habilitó entonces una de sus principales playas con luz artificial "para que los turistas aprovechen de disfrutar el verano sin sufrir daños de insolación", comentó a la AFP una funcionaria del municipio.

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