Ciudad de México le declara la guerra a los residuos

MEXICO (AP). La ciudad de México quiere transformar uno de los sistemas de manejo de residuos más grandes y caóticos del planeta en el más eficiente de Latinoamérica, si no del mundo en desarrollo.

Una recién creada Comisión para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos está trabajando en la construcción de cuatro centros procesadores de desechos en los próximos cuatro años, que reciclarán el 85% de la basura que se genera en la capital, comparado con el 6% actual.

Si logra su cometido, esta contaminada metrópoli se pondrá a la altura de San Francisco, Holanda y otros sitios que están a la vanguardia del reciclaje de residuos. Y pasará a ser la ciudad grande con mejores programas de reciclaje del mundo en desarrollo, donde se reciclan aproximadamente el 10% de los desechos.

"El concepto de reciclaje es muy nuevo en Latinoamérica", afirmó Atiliano Savino, presidente de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos.

Savino dijo que algunas ciudades reciclan eficientemente un producto específico, como el aluminio, pero que nunca vio una urbe que lance un programa de reciclaje tan ambicioso y en tan poco tiempo. Hizo notar que las ciudades europeas, que hoy reciclan el 50% de sus residuos, comenzaron sus programas hace varias décadas.

La ciudad de México no tiene otras opciones. El gobierno nacional propuso el cierre del principal vertedero de basura este mes, aduciendo que está colmado y genera contaminación. Algunos científicos niegan que eso sea así y un tribunal suspendió temporalmente el cierre. Las autoridades, no obstante, están conscientes de que la ciudad más grande de Latinoamérica pronto deberá buscar otras alternativas para los desechos.

El reciclaje de las 12,500 toneladas de residuos que genera la ciudad diariamente requerirá algo más que alta tecnología: será necesaria la colaboración de la ciudadanía, ya que, al igual que en buena parte del mundo en desarrollo, los residentes de la capital no separan su basura.

Pero Fernando Menéndez, el elegante director de la Comisión para la Gestión de Residuos, dice que todo es posible, como lo demuestra el éxito de otro proyecto en el que estuvo involucrado. Pocos pensaron que los residentes de la capital dejarían de usar sus automóviles para combatir la contaminación, pero la campaña "Hoy No Circula" ha hecho que al menos 1,6 millones de vehículos dejen de circular cada semana.

"Nunca se ha hecho algo semejante", dijo Menéndez, aludiendo al cierre de lo que describe como el vertedero de basura más grande del mundo. "Pero tiene que funcionar. No hay otras opciones".

El vertedero de Bordo Poniente fue construido sobre un lago seco en el extremo noreste de la ciudad, en parte para recibir los escombros del devastador terremoto de 1985. Hoy recibe unos 700 camiones repletos de basura que no ha sido separada todos los días.

La municipalidad exige a la ciudadanía que separe la basura desde el 2003. Sin embargo, no dispone de la infraestructura para manejar esa basura separada. El 90% de los camiones recolectores de basura no tiene compartimientos separados para desechos orgánicos e inorgánicos. Se supone que hay 13 centros que deben procesar los residuos en forma separada. Pero en una tarde reciente en un centro se vio a tres individuos tirando ramas de árboles a una fosa con vasos de plástico.

Esto ha dado lugar a una economía informal. El sindicato de recolectores de basura tiene 17,000 empleados reconocidos y al menos 8,000 no reconocidos que recogen residuos en sus rutas y los venden. Con esa actividad sacan a veces el equivalente a tres sueldos.;En Bordo Poniente, en tanto, numerosas personas, incluidos muchos menores, buscan cosas reciclables entre las pilas de basura mientras es procesada en transportadores.

La Comisión para la Gestión de Residuos planea reemplazar el actual sistema con nuevos centros procesadores, que costarán unos 14 millones de dólares cada uno y que para el 2012 reciclarán el 20% de los desechos de la ciudad, convertirán en abono otro 20% y quemarán un 45% para generar electricidad.

Hasta noviembre se había aprobado un solo centro, en el sector rural de Tlahuac, al sur de la ciudad. Menéndez dice que está negociando con inversionistas privados para financiar los otros tres. El centro de Tlahuac será costeado con fondos públicos.

El gobierno, por otra parte, se propone aprovechar el gas metano generado por la descomposición de los residuos orgánicos para producir electricidad a ser usada en los trenes subterráneos y en viviendas.

Ya funciona un centro procesador modelo privado una hora al norte de la ciudad, según Menéndez.

Bio Sistemas Sustentables fue construido hace un año por empresarios mexicanos y el científico colombiano Luis Orlando Castro, quien perfeccionó un método para descomponer residuos orgánicos en 25 días. Los residuos son separados en el transportador y almacenados en un sitio donde los trabajadores los inoculan con jeringas de 30 centímetros (un pie), que contienen la fórmula de Castro. El resultado es una tierra orgánica rica que se vende a 212 dólares la tonelada.

La iniciativa de Bio Sistemas no solo es redituable, dijo que creó 187 empleos en el suburbio de Nicolás Romero y recicla el 86% de los desperdicios, de lejos el porcentaje más alto de cualquier comunidad mexicana.

Hay otros signos de progreso. Tres de las 16 delegaciones (condados) de la capital acordaron recoger residuos reciclables y no reciclables en distintos días. La legislatura de la ciudad dispuso en octubre multas de hasta 3,800 dólares y 36 horas de cárcel para quienes sean pillados tirando basura en las calles. Quienes no separen su basura, por otra parte, recibirán apercibimientos.

Uno de los principales desafíos, no obstante, será educar a la gente.

Se lanzará una campaña informativa con carteles en los medios de transporte público mostrando el recorrido que hacen los residuos, de las viviendas a los vertederos.

"Lo primero que tenemos que hacer es modificar ciertos hábitos", dijo Arnold Ricalde, coordinador social de la Comisión para la Gestión de Residuos.

El sindicato de recolectores tendrá que aceptar recoger basura por separado.

"Si colaboran con la municipalidad, podrán reciclar y vender más", sostuvo Ricalde. "Queremos que ellos participen. No queremos dejar a nadie sin trabajo".

La mayor parte del sector metropolitano depende de recolectores individuales, que hurgan en la basura.

Casi la mitad de los residuos del Bordo son procesados en una de tres plantas recolectoras privadas que emplean a gente como María de Los Angeles, una pequeña mujer con tres hijos, que vive en una pequeña casa de hormigón junto con tras 13 personas.

La vivienda se encuentra a pocos metros del viejo vertedero de Santa Fe, donde ella nació, y que es hoy un barrio chic. Un gran muro divide los edificios nuevos del sector pobre donde reside de los Angeles, en el que la calles están repletas de botellas y cajas de plástico.

Los residentes venden artículos hallados en el Bordo en una feria que funciona los sábados. De un modo u otro, todos dependen del vertedero. Y nadie sabe qué será de sus vidas cuando cierre.

Vuelve a paralizar a todo PANAMÁ, en esta 8va temporada


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