Ciudad peruana es devorada gradualmente por una mina

CERRO DE PASCO, Perú (AP). La abertura, de más de un kilómetro y medio, crece con cada explosión y se devora lentamente esta sombría capital provincial andina.

La mina a cielo abierto de zinc y plomo, que funciona desde hace medio siglo, lanza un polvo que cubre las casas. La tierra está tan contaminada que las comunidades indígenas surgidas en las afueras de la ciudad ya no pueden cultivar papas ni lechuga. Las canillas dejan correr agua seis horas en una buena semana. El 80% del agua disponible va a la mina.

A medida que el gobierno incrementa la explotación de las vastas reservas de minerales y petróleo, comunidades como la de Cerro de Pasco viven en carne propia el conflicto entre la contaminación ambiental y el empleo, el cual genera violentas protestas _algunas de ellas mortales_ desde Los Andes hasta el Amazonas.

Algunos sectores afirman que la ciudad de 70,000 habitantes, uno de los primeros complejos mineros industriales del Perú, simboliza 100 años de extracción sin regulación, de desperdicios tóxicos y de toma ilegal de tierras.

"He visto cómo la mina se traga la ciudad", afirma la legisladora de Cerro de Pasco Gloria Ramos, de 54 años, mientras observa el vacío desde una roca en lo que queda de su ciudad. "Ha habido un gran éxodo, pero los pobres siguen aquí".A fines de 2008, las autoridades municipales concedieron al dueño de la mina, la Compañía Minera Volcan, otras 11,33 hectáreas de tierra, incluida la plaza central y su iglesia colonial, que fue reconstruida en 1748 luego de un terremoto. La empresa había amenazado con cerrar la mina de no recibir esas tierras, dejando sin trabajo a 4,000 personas.

Por esa misma época, el Congreso había aprobado un proyecto que disponía el traslado de los habitantes de Cerro Pasco a otro sitio, pues el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos había determinado que la tierra, el agua y las casas estaban saturadas con niveles tóxicos de plomo.

Nueve de cada 10 niños tienen niveles altos de uno de 14 metales pesados, incluidos plomo, cadmio y arsénico, según el Centro.

Ha pasado más de un año y el gobierno del presidente Alan García no ha dicho nada sobre los 500 millones de dólares que se necesitan, de acuerdo con el gobernador regional. Las autoridades dicen que los estudios técnicos tomarán tres años y que la construcción de otra ciudad otros 10 más.

"Esto está afectando nuestra salud, especialmente la de las mujeres y niños", dijo Ramos. "No podemos seguir viviendo en estas condiciones".

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