EU: Amplían programa de trasplante de riñón para hispanos

NUEVA YORK ( AP). El doctor Juan Carlos Caicedo lee los datos con orgullo: los trasplantes de riñón realizados a hispanos casi se han duplicado en su hospital de Chicago, con incluso pacientes que llegan desde Puerto Rico, Texas o la Florida sólo para ser tratados allí.

¿La razón? Todos están interesados en el único programa de trasplantes de riñón de Estados Unidos dirigido exclusivamente a la comunidad hispana, donde se ofrece atención " culturalmente adecuada" a la minoría más grande del país: sus 24 empleados _desde la enfermera hasta los nefrólogos, cardiólogos y el coordinador financiero _ hablan español.

" Me di cuenta de que había una población hispana muy grande que no estaba recibiendo la atención que necesitaba", explicó Caicedo, nacido en Bogotá y director del Programa Hispano de Trasplantes en el hospital Northwestern Memorial de Chicago.

" Algo que nos marcó mucho fue escuchar el relato de un paciente que había llamado a 10 centros de trasplantes y como en todas partes le hablaban en inglés, él simplemente colgaba porque le daba pánico", dijo.

El programa no acelera el trámite para que un hispano reciba un trasplante. Simplemente ofrece una atención especializada a familias grandes como las hispanas, donde a menudo es " la abuelita quien da la bendición" para realizar la operación o una donación, dijo Caicedo. El proyecto ofrece sesiones educacionales para informar a hispanos, un grupo que, además, " dona poco", añadió el doctor.

Atención tan especializada demuestra la necesidad de tratar a una minoría étnica en crecimiento que además se caracteriza por padecer una alta incidencia de diabetes, hepatitis C y obesidad. Según la Fundación Nacional del Riñón (National Kidney Foundation, en inglés) unos cinco millones de los más de 47 millones de hispanos de Estados Unidos sufren diabetes y aproximadamente un tercio de los casos no han sido diagnosticados.

De las más de 90,000 personas en lista de espera para recibir un trasplante de riñón en el país, 15,943 son hispanas, dijo Ellie Schlam, portavoz de la fundación.

El Programa Hispano de Trasplantes, creado en diciembre del 2006, se acaba de ampliar para incluir ahora trasplantes de hígado. Los hispanos, debido a su alta incidencia de hígado graso y hepatitis B y C, que conducen a cirrosis, son la primera minoría en el país con necesidad de trasplantes de hígado, dijo el doctor.

Muchos pacientes, explica Caicedo, se enteraron de la existencia del programa de boca en boca, a través de antiguos pacientes, familiares o amigos. Cualquier persona con problemas renales que ingresa al Northwestern Memorial Hospital y prefiere atención en español es dirigida al programa. Un 75% de los pacientes hispanos la prefieren, dice Caicedo.

Es por eso que de los 22 trasplantes de rinón realizados a hispanos por el hospital en 2005, antes de la creación del programa, la cifra ha llegado a 41 en lo que va de año. Hasta ahora, 170 pacientes han pasado por el Programa Hispano de Transplantes.

Amparo Cossío, una mexicana de 68 años, fue una de ellos. Su hijo escogió el hospital precisamente por el programa, ya que su madre, quien sufría diabetes y deficiencia renal, entiende mejor el español. Tras pasar un mes en la lista de espera, informaron a Cossío de que su sobrina, María Antonieta, podía donarle su riñón.

" Sabía que había doctores que se dedicaban a un programa de trasplantes y que además hablaban español", dijo la inmigrante, ahora jubilada, tras pasar años trabajando de dependienta en tiendas de ropa. " Me sentí bien. Nos dieron pláticas en español sobre cómo funcionaba todo, y allí me enteré de que mis parientes tenían que hacerse análisis para ver si había compatibilidad".

La operación ocurrió en agosto del 2009.

" Me encuentro muy bien. Aún estoy en proceso de recuperación, pero todo va bien", explicó.

La lista de espera del Northwestern Memorial se incluye en una lista regional, que está a su vez incluida en la lista nacional. Los hispanos pueden recibir el órgano de personas de cualquier raza, ya que la compatibilidad se basa en parámetros médicos.

Estanislao García, un mexicano de 63 años, fue diagnosticado con cáncer y cirrosis en el hígado. En julio del 2007 el hospital le dijo que necesitaba un trasplante y el 25 de marzo de este año se le realizó un trasplante con un hígado de un donante muerto.

" Me dijeron que tenía un 90% de posibilidades de sobrevivir a la operación. Así que eso me sirvió mucho en el ánimo mío", dijo el inmigrante, nacido en Michoacán, y que no habla inglés.

Su esposa Adelita dijo que conoció a cuatro médicos que hablaban en español, incluido el doctor Caicedo.

" Ese fue un gran alivio para mí, fue un respiro", indicó la inmigrante de 53 años, de Zacatecas, que tiene cinco hijos con García. "El ahora está mucho mejor, pero aún seguimos yendo al hospital".

Los hispanos que acuden al programa suelen tener un seguro médico que cubre los costes del tratamiento y el trasplante. Pero la situación puede ser muy distinta para otros inmigrantes.

Muchos hispanos, sobre todo indocumentados, no cuentan con una forma de cubrir sus gastos médicos y por ese motivo no pueden inscribir su nombre en las listas de espera para recibir un órgano nuevo. Sus remotas posibilidades de someterse a un trasplante en Estados Unidos son reunir 100,000 dólares para pagarse uno y encontrar a un pariente o amigo compatible y dispuesto a donarle su órgano.

En un eterno debate sobre una potencial reforma inmigratoria y una recientemente aprobada reforma del sistema de salud, algunos expertos se preguntan si valdría la pena pagar el trasplante a los indocumentados en lugar de mantenerlos bajo costosos procedimientos de diálisis durante décadas pagados con dinero de los contribuyentes.

" Saldría más barato. A los dos años se habría pagado el trasplante y el gobierno se ahorraría más que con la diálisis", dijo Raiza Mendoza, coordinadora de Asuntos Latinos para la organización sin ánimo de lucro Gift of Hope, Organ & Tissue Donor Network en Illinois.

Mendoza, que dice se dedica a "inspirar" a la comunidad hispana para que se haga donante, indicó que no es fácil cambiar la forma de pensar de los hispanos, quienes desconfían en el sistema de salud y tienen percepciones erróneas sobre la donación de órganos. Algunos piensan que donar un órgano les podría matar o afectar negativamente a su salud, mientras que otros creen que va en contra de la religión católica, dijo Mendoza.

" Es por eso que fue muy inteligente ofrecer un programa de trasplante de órganos en español. El latino es tímido ante un idioma que no conoce", indicó. " Esto ha sido increíblemente positivo".

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