FBI revisará evidencias del caso de muertes por Tylenol

CAMBRIDGE, Massachusetts, EU (AP). Agentes federales revisaron el miércoles la vivienda de un hombre vinculado al envenenamiento fatal de 1982 en Illinois con pastillas Tylenol adulteradas y el FBI en Chicago señaló que las autoridades estaban revisando evidencia relacionada a las muertes que causaron miedo a nivel nacional y ocasionaron cambios drásticos en la manera en que se empacan los productos alimenticios y médicos.

Nadie fue acusado formalmente por la muerte de siete personas que tomaron los analgésicos adulterados con cianuro. El FBI no confirmó de inmediato que la revisión del apartamento de James W. Lewis estuviera relacionado al caso Tylenol, y sólo dijo que era parte de una investigación en curso.

Lewis cumplió más de 12 años de prisión por enviar una nota de extorsión a la compañía Johnson & Johnson exigiendo un millón de dólares para "detener las muertes".

La oficina del FBI en Chicago citó "avances en la tecnología forense" en un comunicado anunciando que, junto con la Policía Estatal de Illinois y departamentos locales, estaba revisando toda la evidencia en el caso.

La revisión comenzó en parte debido a publicidad e información que llegó al cumplirse el 25 aniversario de las muertes en el 2007, según el FBI. Esta no ha llevado aún a ningún cargo penal.

"Todas las pistas han sido y serán investigadas exhaustivamente en un esfuerzo por resolver este crimen y dar cierto sentido de conclusión a las familias de las víctimas", señala el comunicado.

La Policía Estatal de Illinois rechazó el miércoles hacer comentarios al respecto.

Lewis, un contador desempleado, fue arrestado en diciembre de 1982 en una biblioteca de la ciudad de Nueva York luego de una cacería por todo el país. En ese entonces dio a los investigadores una narración detallada de como un asesino podría haber operado en ese caso, y describió cómo alguien pudo haber comprado el medicamento, utilizado u método especial para agregar cianuro a las cápsulas y regresar el producto a los estantes de las tiendas.

Lewis admitió después haber enviado la carta y exigido el dinero, pero señaló que nunca intentó cobrarlo. Dijo que sólo quería avergonzar al ex empleador de su esposa enviando el dinero a la cuenta bancaria de éste.

En una entrevista de 1992 con la AP, Lewis explicó que lo que narró a las autoridades fue sencillamente su forma de explicar las acciones del asesino.

"Estaba haciendo lo que hubiera hecho por un cliente corporativo: haciendo una lista de escenarios posibles", dijo Lewis, quien mantuvo su inocencia. El calificó al asesino como "un asesino atroz de sangre fría, un monstruo cruel".

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