Industria del salmón presionada y amenazada por virus

Chile (AFP). Amenazada por un virus que merma su producción y presionada por ecologistas que la acusan de contaminante, la industria chilena del salmón quiere recuperar una actividad que genera 50,000 puestos de trabajo, riqueza y crecimiento en una de las zonas más remotas del mundo.

Convertida en 20 años en la segunda productora mundial de salmón, la industria chilena perdió 30 millones de dólares el primer semestre de este año debido al brote del virus ISA -que provoca la anemia infecciosa del salmón-, y unas 11,000 toneladas de peces han sido sacrificadas para frenar la expansión de la enfermedad.

Además se han cerrado plantas procesadoras y despedido a más de 1,000 trabajadores, en lo que constituye un golpe para la industria, que exhibe como gran logro el crecimiento que ha significado para el sur de Chile.

"El virus ISA es el desafío biológico más severo que ha tenido la industria. Ha sido un impacto importante sobre la producción y va a continuar siéndolo por algunos años", declaró a la AFP Adolfo Alvial, gerente técnico de la salmonera Marine Harvest, una de las mayores que opera en Chile.

Para Alvial, sin embargo, la irrupción del virus es la oportunidad para que esta actividad replantee y mejore sus prácticas: "El virus tiene un impacto negativo en lo inmediato pero permite que la industria gane sustentabilidad de aquí al mediano plazo".

En 2007 la industria salmonera exportó 2.200 millones de dólares, lo que la convierte junto al cobre y la celulosa en uno de los productos estrella de la oferta exportadora chilena.

La ciudad de Puerto Montt, de 175,000 habitantes y 1,000 km al sur de Santiago, es el epicentro de la industria. Hoy día es una urbe moderna con altos edificios, grandes centros comerciales y bancos extranjeros, mientras en el océano Pacífico, que le sirve de marco, es posible observar las jaulas de cultivos.

Los ecologistas también tienen voz en el tema de los salmones pues acusan a esta industria de contaminar las aguas por una escasa rotación de los centros de cultivo y una sobrepoblación de peces.

El director de la organización Ecocéanos, Juan Carlos Cárdenas, dijo la AFP que "la industria salmonera de Chile es la que tiene más bajos estándares de la salmonicultura global. Sin embargo, es donde se dan los más acelerados procesos de expansión geográfica".

El problema radica, según Cárdenas, en que la industria creció más rápido que la capacidad del Estado para regularla, lo que la convirtió "en una bomba de tiempo ambiental, sanitaria y social".

Su organización pide al Estado que detenga la entrega de concesiones para explotación salmonera antes que se establezca un marco regulatorio más estricto.

En la zona de Los Lagos, donde está más desarrollada esta industria, hay actualmente 474 concesiones para salmones, que equivalen a más de 6.000 hectáreas en el mar. Hay solicitudes para otras 391 concesiones.

La industria ha sido acusada también de abusar de los antibióticos y de químicos.

Por eso ahora está abocada a revisar sus prácticas, enfocándose en temas técnicos como la cantidad de peces en las jaulas, la concentración o distancia entre los centros de cultivo, las medidas sanitarias frente a enfermedades y el impacto medio ambiental.

También espera los buenos resultados de una posible vacuna contra el ISA, lo que podría contribuir a la expansión de la industria más hacia el sur.

"Cualquier expansión tiene que ser con todo el cuidado para que no se repitan los problemas que puede haber en Los Lagos", reconoció César Barros, presidente de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile, que reúne a las principales empresas del sector.

Los ecologistas, no obstante, son menos optimistas: "La actual crisis que afecta a la salmonicultura en Chile exige de una profunda reestructuración en sus políticas. Es un proceso complejo y largo", advierte Cárdenas.

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