Madrid le declara la guerra a la basura

MADRID (AP). La capital española tiene muchas cosas maravillosas, pero nadie puede decir que es extremamente pulcra. Hay botellas rotas por todas partes, colas de cigarrillos que sobresalen de la arena en los parques de recreo infantiles, y los domingos amanecen con un buqué de la orina de los fiesteros de la víspera y las heces de los perros.

Pero si el nuevo plan de la municipalidad da resultado, los madrileños que se orinen contra los muros correrán un gran riesgo. Muy pronto, una escuadra de 300 policías estará patrullando las calles repartiendo multas lo suficientemente altas como para poner sobrio a cualquiera.

¿Que no recoge el "regalito" dejado por su perro? Eso le costará 1,500 euros (1,875 dólares). ¿Le gusta dibujar graffiti? La multa se ha multiplicado por 10, a 3,000 euros por la primera vez y el doble para los reincidentes.

Los que dejen caer basura en las calles arriesgan ser multados con 759 euros, lo mismo que los que no reciclen.

"Se trata de defender los derechos de la mayoría, que paga mucho para tener una ciudad limpia y segura", dijo Ana Botella, una concejal conservadora de Madrid que es la fuerza motriz del plan. Botella es la esposa del ex jefe del gobierno español José Maria Aznar.

Muchos residentes, hastiados de tener que cuidar adónde pisan y de taparse las narices durante los tórridos veranos, dicen que ya era hora.

Los padres de niños pequeños son quizás los más sólidos partidarios del plan. Muchos parques infantiles en el centro de Madrid están en plazas públicas rodeadas de bares que por las noches se extienden a las calles. Al amanecer, hay todo tipo de desechos entre los columpios y las ruedas.

"Yo creo que es una buena idea", dijo una joven madre, María Lamamie De Clairac, mientras jugaba con su hijita en un porque en la Plaza Dos de Mayo en el centro madrileño. Mirando a su alrededor, Lamamie de Clairac se quejó de que la plaza no es muy propicia para niños.

"Está sucio, sucio y lleno de borrachos", dijo, indicando con el dedo a un grupo de hombres con latas de cerveza.

La niñera Carmen Orellana Olivares indicó que pensaba que era hora de que la municipalidad lidiase con los olores dejados por las noches de juerga.

Orellana dice que el problema no es tanto la basura como el olor a orina.

La ley fue aprobada por el concejo municipal el viernes, y las multas ya han entrado en vigor. La escuadra de policías va a ser establecida en las próximas semanas, empleando a personas que ya trabajan para la agencia ambiental de la ciudad, que recibirán autoridad para imponer las multas.

Pero alguna gente dice que Botella y el concejo se sobrepasaron. Los críticos mencionan especialmente una multa de 750 euros para cualquiera que sea sorprendido hurgando en los depósitos de basura, una medida que dicen afecta innecesariamente a los más pobres en un momento en que la economía se desploma.

"En tiempos de crisis como los que vivimos, cada vez más gente tiene que revisar la basura para sobrevivir", dijo Francisco Cano, que representa a una asociación vecinal madrileña que se opone al plan. "¿Qué va a sucederle a esas personas si tienen que pagar una multa así? ¿Qué van a tener que hacer para comer? ¿Robar?".

Cano admitió que grandes secciones de Madrid se han vuelto un gran bar, pero dijo que su grupo está en favor de educación en lugar de castigos.

Otras multas también parecen excesivas, como 750 dólares para quien dé pan a los patos en el parque, o los que escupan en el suelo.

Otros dicen que la ley permitiría a las autoridades revisar la basura de la gente para asegurarse de que reciclan como es debido.

El concejal socialista Pedro Santín dijo que el gobierno capitalino va a espiar a la gente, de acuerdo con el diario Público.

Pero para muchos residentes, lo importante es que el gobierno se toma el asunto de la limpieza seriamente.

"Necesitamos una ciudad limpia", dijo Lamamie De Clairac. "Todas las calles están llenas de caca de perros".

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