Niña hispana en EU libra guerra contra obesidad

ALBUQUERQUE, Nuevo México, EU ( AP). Anamarie Regino corre con varias niñas más detrás de un balón en una cancha de basquetbol.

Su madre Adela Martínez Regino está sentada a un costado de la cancha y alienta a su hija.

" ¡Vamos Ana, toma el balón! ¡Vamos, Dragons!"

El esfuerzo de Ana no pasa inadvertido por quienes la conocen. La niña fue el centro de un debate nacional cuando los funcionarios de bienestar infantil le quitaron la custodia a su familia por el sobrepeso que tenía la menor a los 3 años.

Ahora, Ana tiene 12 años, cursa el séptimo grado y relata que aquella experiencia traumática es apenas un recuerdo borroso para ella, aunque más vívido para su familia.

Pero su lucha contra la obesidad no ha terminado. Anamarie mide casi 1,60 metro (5 pies, 3 pulgadas), y pesa más de 135 kilogramos (300 libras), como resultado de lo que, según su madre, es un problema médico que no ha podido diagnosticarse.

La madre dijo recientemente que los análisis genéticos serían la única vía para determinar la causa del problema de Anamarie. Pero señala que el costo de esos estudios es prohibitivo y no está cubierto por el programa Medicaid, que brinda atención médica a los pobres.

Además, de acuerdo con lo que han dicho los médicos, esos estudios " no llevarían a una cura, sólo a conocer el problema".

En muchos aspectos, Anamarie es una típica adolescente. Tiene buenas notas en la escuela 21st Century Public Academy Charter, en Albuquerque. Juega en los equipos de voleibol y basquetbol de la institución, tiene muchos amigos, no se aleja de su aparato iTouch, donde escucha música y mira videos, y sostiene una negociación ardua con sus padres para que le den un teléfono celular.

Pero a diferencia de la mayoría de otros chicos, Anamarie ha pasado por un escrutinio público desde que tenía 3 años. Fue entonces cuando el Departamento de la Niñez, la Juventud y la Familia (CYFD por sus siglas en inglés), se la llevó de la casa de su familia, por su sobrepeso.

El estado señaló entonces que deseaba investigar si la madre y el padre de la menor estaban alimentando excesivamente a su hija y agravando el problema.

A los 3 años, con una estatura de 1,07 metro (3,5 pies), Anamarie pesaba 56,25 kilogramos (124 libras), casi tres veces más pesada y 50% más alta que el promedio para su edad.

La niña tiene sólo recuerdos vagos de lo ocurrido. Pero cuando alguien le pregunta, se pone notoriamente nerviosa y los ojos se le llenan de lágrimas. Aunque la separación duró menos de dos meses, su madre dice: " Fue suficiente para dañarnos a todos".

No obstante, Anamarie se ha adaptado bien, dijo su madre. Tiende a ser tímida con los desconocidos y a dar respuestas breves aunque corteses.

" Mi asignatura favorita en la escuela es matemáticas", dijo la chica en una entrevista reciente. " Ahora estamos con el álgebra. También vemos la historia de Nuevo México y aprendemos sobre los conquistadores, y tomo mis clases de lengua".

Y como cualquier adolescente, Anamarie tiene planes. Quiere asistir al bachillerato en la escuela Media Arts Collaborative Charter School para aprender cómo se hacen los comerciales de TV. Después, quiere ser admitida en una escuela donde pueda estudiar diseño de modas.

" Hace poco aprendí a coser. Pero si no puedo estudiar eso, quiero ser traductora", señaló.

Anamarie habla, lee y escribe sin problemas en español, su primera lengua, aprendida de su padre Miguel, carpintero retirado nacido en México.

Entre las personas que más admiran a Anamarie figura Herb Pitch, el entrenador y director atlético de su escuela.

" Ella tiene un gran corazón", dijo Pitch. " No es tan ágil como los otros chicos, pero da su máximo esfuerzo. Su forma de jugar y su condición atlética han mejorado, y su actitud es súper. Cuando entrenamos, corremos a toda velocidad. Evidentemente, ella no puede correr tan rápido como otros, pero siempre termina, y los demás chicos la respetan tremendamente por el esfuerzo que hace. La apoyan mucho".

Kidpower Therapy Associates en Albuquerque ha desempeñado también un papel importante en la vida de Anamarie, quien comenzó a recibir terapia física, ocupacional y de expresión oral poco después de que el estado la envió de vuelta con su familia. Los programas son pagados por Medicaid.

Anamarie no necesita ya terapia para hablar, pero prosigue con la terapia ocupacional, que le ha hecho mejorar su capacidad motriz. Continúa también con la fisioterapia, que le ha dado más movilidad y resistencia.

" Es una chica verdaderamente agradable, con gran determinación y sensibilidad", consideró Robert Romero, fisioterapeuta que trabajó con Anamarie desde el comienzo.

" Cuando vino por primera vez, necesitaba ayuda para caminar. Ahora puede hacerlo por sí sola, bastante bien, y puede superar obstáculos físicos menores, como curvas y escalones", dijo Romero.

La situación de Anamarie trascendió cuando tenía 3 años y una pediatra pidió a sus padres que la llevaran al hospital Presbyterian para someterla a un análisis y verificar la operación de una máquina que la doctora había recibido para ayudar con problemas de apnea de sueño.

Una vez ahí, se dijo a los padres que la hija " sería entregada a los servicios de protección infantil, y que si tratábamos de sacarla del hospital nos arrestarían", recordó Martínez Regino.

" La CYFD supuso que le dábamos comida en exceso y que tratábamos de ocultarlo", dijo. " En un momento, se habló de un caso de Síndrome de Munchausen por Poderes, que consiste en que los padres dañan a sus propios hijos para llamar la atención de los demás" y posiblemente para beneficiarse económicamente.

Anamarie fue enviada con una familia sustituta y colocada bajo una dieta estricta. Se le devolvió a su familia un mes y medio después, " sin perder una sola onza, lo que debió haberles indicado que su aumento de peso no era resultado de comer en exceso", dijo su madre.

La familia nunca supo quién presentó la queja original. El CYFD jamás ofreció una disculpa.

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