Nuevos indicios sobre "síndrome intestinal autístico"

LONDRES ( AP). Lo que hasta hace unos años se anunció como una nueva forma de autismo vinculada con una vacuna común para niños podría no existir en realidad, según una investigación reciente.

Hace una decena de años, el cirujano británico Andrew Wakefield y un grupo de colegas publicaron un estudio en la revista Lancet sobre una nueva enfermedad intestinal y propusieron la hipotesis de una posible conexión entre el autismo y la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola.

El estudio fue desacreditado ampliamente, 10 de los coautores de Wakefield renunciaron a sus conclusiones y Lancet se retractó en febrero de la publicación. La investigación activó un estado innecesario de alerta en materia de salud y las tasas de vacunación en Gran Bretaña disminuyeron tanto que reaparecieron brotes de sarampión.

En la investigación publicada el viernes en la revista médica BMJ, el reportero Brian Deer examina si existe realmente la enfermedad descrita por Wakefield y sus colegas: enterocolitis autística, una enfermedad intestinal encontrada supuestamente en personas con autismo.

En 1996, Wakefield fue contratado por un abogado para encontrar un síndrome nuevo de enfermedad intestinal y cerebral para ayudar a presentar una demanda contra compañías fabricantes de vacunas contra sarampión, paperas y rubéola, según el artículo de BMJ.

Según los reportes del Hospital Royal Free de Londres, ocho de los 11 niños incluidos en el estudio original de Wakefield tenían intestinos normales. Sin embargo, en el estudio de Lancet se dijo que 11 de los 12 tenían inflamación intestinal, lo cual se afirmó que era prueba de una nueva enfermedad gastrointestinal que afecta a niños autistas.

En 2005, Wakefield abrió una clínica en Texas para investigar y tratar el síndrome.

Los portaobjetos de las biopsias originales de los niños del estudio Lancet ya no están disponibles. Deer pidió a expertos independientes que examinaran reportes de hospital sobre las biopsias; ellos no encontraron ninguna inflamación distintiva que calificaría como una nueva enfermedad.

En un editorial complementario, sir Nicholas Wright, de la Escuela de Medicina y Odontología de Barts y Londres, dijo: " cualquier conclusión firme sería desaconsejable". Agregó que varios estudios han mostrado un vínculo entre intestinos inflamados y autismo, pero existe muy poca evidencia para probar que se trata de una enfermedad nueva.

En enero, el Consejo Médico General de Gran Bretaña determinó que Wakefield había actuado sin ética. El y dos colegas más que no han renunciado al estudio enfrentan perder su derecho a practicar medicina en Gran Bretaña.

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