Ola de enfermedades crónicas en China por hábitos poco saludables

BEIJING ( AP). Durante un almuerzo reciente, Wu Zhixin pidió un plato de fideos con carne deshebrada de cerdo, reluciente de aceite. Para tomar, la mujer, de mediana edad, pidió un vaso de una bebida alcohólica parecida al vodka. Luego encendió un cigarrillo.

" No se permite fumar", le dijo una mesera. Wu asintió con la cabeza, pero terminó su cigarrillo marca "Doble Felicidad" antes de extinguirlo en el suelo de baldosas.

Escenas como ésta son típicas en China e ilustran los retos que enfrenta el país en su lucha contra la explosión de enfermedades crónicas, como males cardíacos y cáncer, dos de las principales causas de muerte en el país.

" Fumo porque trabajo en ventas y me ayuda a sobrellevar el estrés de cumplir los objetivos", dijo Wu, que tiene un poco de sobrepeso y cuyos dientes manchados opacan una sonrisa cálida. " Sé que es malo para mí y estoy tratando de dejar de fumar, pero todavía estoy muy sano y me siento optimista sobre el futuro", agregó.

La recientemente próspera China enfrenta un panorama sanitario muy diferente del que tenía hace apenas una generación, cuando todavía era mayoritariamente pobre y agraria. Las enfermedades que azotan a China también han cambiado.

Los padecimientos del corazón, el cáncer y las enfermedades respiratorias han sustituido a la hepatitis, la diarrea y la malaria, a medida que los empleos de oficina sustituyen a la agricultura, los coches reemplazan a las bicicletas y el cigarrillo sigue siendo obstinadamente popular.

Las enfermedades crónicas representan más del 80% de las muertes en China, es decir, casi ocho millones en 2008, según la Organización Mundial de la Salud.

China tiene una tasa de mortalidad por enfermedades respiratorias, como el enfisema, tres veces mayor que Estados Unidos. En otro nivel, los chinos son más saludables, pues apenas una cuarta parte de la población tiene sobrepeso, en comparación con dos tercios de los estadounidenses.

Las enfermedades crónicas son costosas. El Banco Mundial estimó en un informe de julio que reducir la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares _las condiciones que causan ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares_ en apenas 1% anual durante tres décadas, podría generar un valor económico equivalente al 68% del PIB de China del año pasado, o de 10,7 billones de dólares.

El vertiginoso desarrollo económico de China en los últimos 30 años ha sacado a cientos de millones de la pobreza y ha trasladado a mucha gente hacia las ciudades. Sin embargo, un deficiente sistema de salud e inadecuados seguros del estado significa que muchas familias pueden quedar en la pobreza si deben obtener tratamiento para enfermedades graves.

Las dietas poco saludables y estilos de vida sedentarios han colaborado en el aceleramiento de la explosión de enfermedades crónicas.

Lu Nanxu, de 28 años, dice que durante su juventud solía ser un jugador competitivo de patinaje sobre hielo en Harbin, una ciudad del gélido noreste de China. Ahora como adulto, trabaja como programador informático en Beijing y dejó de hacer ejercicio.

Sabe que necesita hacer ejercicio y comer menos para deshacerse de algo de sus 98 kilogramos (215 libras) de peso, que lo ubican como obeso para su estatura de 1,70 metros (5 pies y 8 pulgadas), pero no lo hace.

" Tengo un montón de tiempo para hacer ejercicio, pero soy demasiado perezoso", dijo con una sonrisa tímida en un restaurante de comida rápida japonesa. " Cuando termino el trabajo, prefiero ir a casa y navegar por internet o ver películas en mi computadora", agregó.

Una dieta alta en sal también es un problema importante en China. Los expertos creen que la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo evitable vinculado con accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.

En promedio, los chinos consumen el doble de sal que el máximo recomendado por la OMS, según el experto de la organización para la seguridad alimentaria, el doctor Peter Ben Embarek.

A diferencia de Estados Unidos, donde la sal se consume generalmente a través de los alimentos industrializados como el tocino, el queso y la comida rápida, la ingesta elevada en sodio en China proviene del consumo liberal de las salsas de soja y ostras, así como del glutamato monosódico, un potenciador de sabor que se añade a sopas, guisos, fideos instantáneos y otros alimentos.

También contribuye la popularidad de las hojas de mostaza en vinagre, la col, el rábano y otros vegetales.

Otra importante causa de muerte es el tabaco, que está vinculado con un millón de muertes en China al año. Más de una cuarta parte de los adultos en China fuman: aproximadamente 350 millones de personas.

China trató en mayo de prohibir fumar en lugares públicos cerrados, pero en un país donde la mitad de los médicos fuma y los cigarrillos son presentados normalmente como regalos, tales restricciones son generalmente subestimadas.

Los restaurantes en Beijing se niegan a obligar a los clientes que encienden cigarrillos a que los apaguen. El Aeropuerto Internacional de Beijing se convirtió en 2011 en el primer puerto aéreo de China en quedar libre de humo, tres años después de que se suponía que todos los lugares públicos estarían libres para los Juegos Olímpicos.

En el principal hospital contra el cáncer de China _el Instituto y Hospital de la Academia China de Ciencias Médicas para el Cáncer, en el sureste de Beijing_ hay grandes señales de no fumar, altamente visibles en cada piso y la prohibición parece ser respetada estrictamente, pero se trata de algo inusual. En muchos hospitales las personas fuman en las salas de espera y en los corredores.

En el hospital del cáncer, en una sala de la unidad especializada en oncología del pulmón, un hombre de 55 años de edad aguarda desplomado en una silla, golpeando nerviosamente con el pie, a la espera de que su padre salga de consulta.

El hombre, que sólo quiso dar su apellido _Li_, dijo que dos semanas antes se enteró de que a su padre de 70 años de edad le habían diagnosticado cáncer de pulmón. Li dijo que le sorprendió tanto la noticia, que de inmediato renunció a su hábito de fumar una cajetilla y media diaria, así como la bebida.

Li dijo tener suerte de que el seguro de su trabajo en el gobierno cubrirá la mayor parte de los gastos para el tratamiento de su padre, pero otros no tienen tanta fortuna.

Después de varias décadas de financiar insuficientemente el sistema sanitario, China destinó recientemente 124,000 millones de dólares en la construcción de hospitales y a ampliar la cobertura estatal de seguros, pero todavía hay muchos chinos para quienes una enfermedad crónica grave _como el cáncer_ puede arrasar con los ahorros de una familia.

Después de recibir apenas una ronda de quimioterapia, Wang Yuanjin, de 25 años de edad, teme que no tendrá suficiente dinero para continuar con el tratamiento que mantiene su leucemia a raya. Wang estaba en un trabajo de verano antes de comenzar sus estudios de postgrado, cuando le diagnosticaron la enfermedad hace unas semanas.

La enfermedad ya le ha costado a su familia 110,000 yuanes (17,200 dólares). Eso obligó a sus padres _productores de soja y trigo en Henan, que ganan unos 10,500 yuanes (1,600 dólares) al año_ a pedir prestado a familiares y amigos. Wang estima que es probable que el seguro estatal de salud sólo les reembolsará alrededor de un tercio del total gastado hasta el momento.

El costo del tratamiento de la leucemia es tan alto que algunos de los enfermos simplemente se dan por vencidos sobre la posibilidad de someterse a algún tratamiento. Wang se mudó a una pequeña habitación cerca del hospital y está escribiendo un blog en el que busca donaciones para un trasplante de médula ósea. El costo: 600,000 yuanes (94,000 dólares).

" Mi padre va a ir a casa y venderá todo lo que pueda vender", dijo.

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