Prolifera estrés postraumático en guardias de prisiones

CANON CITY, Colorado (AP). John Brownfield Jr. comenzó a trabajar en un centro penitenciario luego de servir en Afganistán e Irak.

Pasado un tiempo fue acusado de aceptar coimas de reos a cambio de cigarrillos en una prisión de Florence, Colorado. Le dijo a un juez que al llegar a su casa, sufría de insomnio y de pesadillas, bebía, se irritaba y actuaba "de forma irresponsable en todos los órdenes" de su vida.

El juez John Kane de inmediato pensó que podía estar sufriendo de estrés postraumático.

"Se puede decir que Brownfield regresó de la guerra, pero en realidad nunca volvió", escribió Kane en su fallo, en el que recomendó tratamiento y libertad vigilada.

En todo el país, agrupaciones que estudian el tema notan que muchos ex combatientes terminan trabajando en prisiones.

A los policías y guardias de prisiones no les gusta mostrar debilidad y pocos buscan ayuda cuando sufren de estrés postraumático (PTSD, según sus siglas en inglés), según Caterina Spinaris Tudor, fundadora de Desert Waters Correctional Outreach de Canon City. Señaló que el estrés contraído en el exterior puede manifestarse en reacción a una cantidad de situaciones, como asaltos, tomas de rehenes o suicidios de reos o de otros agentes o guardias.

"Nos olvidamos de lo que han sufrido estas personas", manifestó Tudor. "Analicemos el problema en lugar de hacer como si no existiese".

Brownfield tenía 21 años cuando lo dieron de baja con honores en la fuerza aérea en el 2005. Su antiguo abogado, Vaughn McClain, dijo que su tarea era recoger los restos humanos.

Brownfield desenterró cadáveres de niños y adultos luego de una explosión y retiró soldados muertos de helicópteros, según documentos presentados en los tribunales.

Trabajar en una prisión no difiere mucho de hacerlo en una zona de guerra, de acuerdo con Brent Parker, del Departamento de Prisiones de Colorado. "La única diferencia es que en las fuerzas armadas, a la larga, uno regresa al mundo real".

Los expertos dicen que no se sabe cuántos empleados de prisiones padecen el PTSD. Pero algunas investigaciones indican que hay tasas de divorcio, adicciones y suicidios más altas que las de la población general.

"El estrés del trabajo puede causar problemas en la casa, hacer que la gente beba. Son todas cosas con las que estamos tratando de lidiar", expresó John Cunningham, director de la oficina de capacitación del Departamento de Prisiones de Nueva Jersey.

Nueva Jersey formó una comisión especial tras una serie de suicidios de personal de prisiones en ese estado. En un informe del año pasado calculó que hubo una tasa de 34,8 suicidios por cada 100,000 empleados, basándose en los casos registrados del 2003 al 2007. Esa tasa fue de 15,1 por cada 100,000 agentes entre la policía y de 14 entre todos los hombres de entre 25 y 64 años de edad.

No hay estadísticas sobre los veteranos de guerra. Pero Tudor y otros expertos sospechan que hay muchos militares que sufrieron de PTSD tras servir en Irak y Afganistán y nunca se trataron antes de trabajar en prisiones.

"Son gente muy golpeada, que se presenta a trabajar haciéndose los duros e invulnerables", dijo Tudor.

"Yo digo que tienen una dosis doble de traumas", señaló John Violanti, profesor de la Facultad de Profesiones de Salud Pública de la Universidad de Buffalo y quien ha estudiado los suicidios entre los policías.

Los departamentos de prisiones generalmente tienen programas de asistencia al personal, pero muchos empleados creen que si buscan ayuda, eso perjudicará sus carreras, según Cherie Castellano, de la Universidad de Medicina y Dentistería de Nueva Jersey.

Castellano dirige Cop 2 Cop, un programa oficial de prevención de suicidios y asistencia para trastornos mentales. Cuenta con una línea telefónica especial y las llamadas son confidenciales.

"Todo gira en torno a dos cosas: combatir el estigma y conseguir que los agentes sientan que pueden confiar en el organismo al que acuden en busca de ayuda", manifestó Castellano.

Brownfield no puede volver a trabajar en prisiones por sus antecedentes penales.

Cuando una fiscal le preguntó por qué había violado las leyes, Brownfield respondió: "Mire señora, durante ese período de mi vida hice muchas cosas sabiendo que estaban mal, pero ni hoy sé por qué las hice".

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