Volumen excesivo puede causar ruidos crónicos

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Madrid ( EFE). Los zumbidos de los tinnitus pueden ser pasajeros, apenas perceptibles o insoportablemente altos, y desaparecer a la misma velocidad con que se sintieron o bien reproducirse cada poco tiempo de forma crónica, lo cual puede revelar anomalías más serias en el oído, o bien reflejar algún problema orgánico grave.

El Manual Merck de Diagnóstico y Terapéutica asegura que este problema es bastante común en todo el mundo y calcula que afecta a un 15 por ciento de la población, sobre todo a partir de los 60 años, tanto de forma espontánea como permanente, y 5 de cada 1,000 personas lo padecen en su variante más aguda.

La literatura médica sospecha que este mal, al que los egipcios calificaban de " oído encantado", afectó a personajes tan ilustres como el pintor y escultor renacentista Miguel Ángel, el escritor alemán Goethe y el compositor Beethoven, de acuerdo con ciertos testimonios y documentos de la época en que vivieron estos grandes artistas.

Lucette Destouches, viuda del escritor francés Céline, el autor de la gran novela Viaje al fin de la noche , asegura en sus memorias que, como consecuencia de una vida de guerra en 1914, su esposo había quedado completamente sordo del oído derecho, " lo que le ocasionaba un zumbido incesante".

Tinnitus (del latín "tintineo") es definido por el Merck como " sensación subjetiva de campanilleo o retintín del oído, que puede sentirse como tañido, rugido, silbido o siseo, o estar configurado por sonidos más complejos que se modifican con el tiempo".

Dado que de este zumbido no pueden librarse los pacientes, los efectos secundarios del pitido insoportable pueden traducirse en tensión emocional, trastornos del sueño, problemas de concentración, dificultades para comunicarse, agotamiento y depresión.

También pueden sobrevenir los acúfenos como consecuencia de problemas orgánicos como alergias, presión arterial alta o baja, aneurismas, diabetes, tumores, patologías del tiroides o bien como resultado de la ingesta de medicamentos antiinflamatorios, antibióticos, analgésicos o antidepresivos.

La exposición a ruidos de gran intensidad es probablemente la causa más frecuente de esta afección, sin olvidar tampoco la música a gran volumen en espacios cerrados o el uso de auriculares a intensidad alta.

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