Crean robot para estudiar Antártida

ATLANTA (AP). Robots patrulleros han recorrido la profundidad del espacio y territorios submarinos, pero ahora los científicos se proponen crear artefactos teledirigidos que puedan superar los múltiples desafíos que implican la exploración de la Antártida.

Los investigadores de Georgia Tech creen que el pequeño robot SnoMote, diseñado como una motonieve, podrían infrentarse al clima inclemente y a un terreno resbaladizo que constantemente se agrieta y se desnivela.

Proyectan docenas de robots como SnoMote desplazándose por las vastas dunas de la Antártida a fin de aumentar la información ya recogida por los satélites y un puñado de estaciones climatológicas y sensores.

Ayanna Howard, una catedrática adjunta del Georgia Tech en Atlanta, ha trabajado por dos años con una beca de la NASA a fin de perfeccionar robots de 61 centímetros de largo.

Sus diseños iniciales que tenían patas similares a las arañas tenían muchas dificultades para desplazarse sobre los bancos de nieve. Por lo cual ella y sus colegas se inclinaron por otros diseños, parecidos a motonieves para niños con sensores, indicadores y cámaras, y procedieron a programarlos.

Entonces desarrolló un programa que permite que los SnoMotes negocien entre ellos y decidan qué lugar investigarán y cómo distribuir sus misiones.

El siguiente desafío era desarrollar un plan de navegación para los robots.

En un paseo por un glaciar en Colorado, Howard y su equipo descubrieron que podían usar fisuras microscópicas en el hielo y en los bancos de nieve para guiarse.

Al parecer esa fórmula ha sido efectiva para el equipo, pero aún quedan muchos más desafíos cuando el robot sea puesto a prueba en los glaciares de Alaska.

Howard ha diseñado, con el investigador Derrick Lampkin de la Universidad Estatal de Pensilvania, un caparazón que pesa de 27 a 32 kilogramos, capaz de soportar duros inviernos e incluir calentadores para mantener en funcionamiento a las computadoras y los cables en el frío.

Lampkin dijo que su objetivo es desarrollar "un sistema autónomo de vigilancia móvil del clima, adaptable a escala".

Los investigadores esperan que los robots cuesten unos 10,000 dólares, relativamente al alcance de gobiernos, investigadores y otros que busquen documentar las cambiantes condiciones del clima en los lugares más remotos del planeta.

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