Dependencia del GPS podría acarrear problemas a militares

DENVER (AP). Unos 10,000 receptores de las fuerzas armadas de Estados Unidos quedaron inutilizados por días recientemente, en un episodio que refleja los peligros de la creciente dependencia de los GPS por parte de los militares.

La fuerza aérea estadounidense no reveló cuántas armas, aviones y demás sistemas fueron afectados ni si se estaban usando en Afganistán o Irak. Pero el problema, atribuido a una incompatibilidad de software, pone de manifiesto la necesidad de proteger los sistemas de posicionamiento global que revelan la ubicación de alguien y también dan direcciones. En el ámbito militar, el sistema es usado para proteger unidades, seguirle la pista a los vehículos y dar más precisión a las armas.

"Todo lo que se mueve los usa", dijo John Pike, director de Globalsecurity.org, portal que informa sobre los militares y la seguridad nacional. "Es tan vital (para los militares) que no podrían movilizarse sin ellos".

El problema se produjo cuando se instaló un nuevo software en sistemas de control de tierra el 11 de enero, reveló la fuerza aérea.

Habrían sido afectados entre 8,000 y 10,000 receptores, de los 800,000 que emplean las fuerzas armadas estadounidenses.

En una serie de correos electrónicos enviados a la AP, la fuerza aérea al principio responsabilizó de la falla a programas defectuosos, pero luego admitió que se trató de un problema de incompatibilidad, no de una falla.

Al menos un centenar de sistemas defensivos emplean GPS, incluidos aviones, barcos, vehículos blindados, bombas y proyectiles de artillería.

Dado que el GPS le da más precisión a las armas, son necesarias menos ojivas y menos personal para dar en el blanco. Pero la dependencia excesiva del GPS puede hacer que los militares resulten vulnerables si esa tecnología deja de funcionar por cualquier razón.

James Lewis, del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que el percance fue una señal de alarma y que "mucha gente trata de adivinar cómo desarticular el GPS".

La fuerza aérea afirmó que le tomó menos de dos semanas determinar el origen del problema y admitió que no había probado los receptores antes de comenzar a usarlos.

Trimble, la empresa que fabrica el software de los receptores, dijo que no tuvo problemas cuando los ensayó, empleando las especificaciones de la fuerza aérea, antes de entregarlos.

Los receptores civiles emplean distintas señales y no tuvieron tropiezos.

La fuerza aérea recalcó que hará ensayos en el futuro para asegurarse de que los programas funcionan.

Además de usar el GPS para darle precisión a las armas, el ejército suministra receptores a las unidades que salen de patrulla en Irak y Afganistán. En algunos casos, grupos de dos o tres soldados llevan el aparato, para que sus comandantes puedan saber dónde se encuentran, ayudados por la red de 24 satélites que emplea el GPS.

El portavoz del Centro de Sistemas Espaciales y de Misiles Joe Davidson dijo en un correo electrónico enviado a la AP que el sistema es seguro y no puede ser penetrado por hackers ni ser atacado por el enemigo.

"Confiamos mucho en la seguridad del sistema", manifestó.

"Desde que comenzamos a usar el GPS, nunca tuvimos problemas", aseguró Davidson. Añadió que la fuerza aérea está desarrollando una nueva generación de receptores militares codificados para mayor protección.

Acotó que se han minimizado las posibilidades de error humano haciendo que el sistema sea altamente automatizado.

Los satélites del GPS giran alrededor de la Tierra a 19.300 kilómetros (12.000 millas) y son difíciles de alcanzar por armas espaciales, indicó el consultor de asuntos militares James Hasik.

Irak trató de interceptar las señales de GPS durante la invasión de 2003, pero las fuerzas estadounidenses destruyeron el aparato interceptor con una bomba guiada por el GPS.

La tecnología necesaria para interferir o bloquear las señales de GPS está fuera del alcance de agrupaciones como el Talibán y de la mayoría de los países del Tercer Mundo, según Hasik. Además, solo se puede bloquear la señal en un área reducida.

Hasik estima que el mayor peligro es la posibilidad de que se produzca un accidente y que una bomba o proyectil tome el rumbo equivocado.

En el 2001, una bomba guiada por un GPS cayó a un kilómetro y medio (una milla) de su blanco, en un barrio de Kabul, y habría matado a cuatro personas. Los militares dijeron que se habían empleado coordenadas equivocadas.

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