Tecnología evita que elefantes causen estragos en Africa

OL PEJETA, Kenia (AP). El elefante se aproximaba peligrosamente a una finca cercana cuando un mensaje de texto alertó al guardabosques Richard Lesowapir.

Kimani, el enorme elefante, durante años había asaltado las cosechas, algunas veces arrasando hasta con seis meses de ingresos del pueblo. Pero en esta ocasión una tarjeta de teléfono celular insertada en su collar envió a los guardabosques un mensaje de texto. Lesowapir, un guardia armado, llegó en un jeep con las luces en alto para asustarlo y hacer que volviera a la reserva natural de Ol Pejeta.

Kenia es el primer país que prueba los mensajes de texto en los collares de elefantes, para proteger a la población humana y animal cada vez más cercada por el desarrollo. Los elefantes están clasificados como una especie "casi amenazada" en la Lista Roja, un indicador de animales vulnerables publicado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

La lucha por salvar a Kimani comenzó hace dos años. El Servicio de Fauna Silvestre de Kenia había disparado contra cinco elefantes que irrumpieron en las cosechas y Kimani era el último de ellos. El grupo Salvemos a los Elefantes quería probar si podían modificar su conducta.

Así que colocaron una tarjeta SIM de telefonía celular y después establecieron una "geocerca" utilizando un sistema de posicionamiento global que reflejaba los límites de la reserva. Cada vez que Kimani se aproxima a su cerca virtual, su collar envía un mensaje de texto a los guardabosques.

Desde que el proyecto comenzó han interceptado a Kimani 15 veces. Antes el elefante venía casi cada noche, pero ahora van cuatro meses que no lo intenta. Es un gran alivio para los pequeños productores que dependen de su cosecha para su alimentos, dinero y colegiaturas.

Basila Mwasu, de 31 años y madre de dos hijos, vive a pasos del perímetro de la reserva. Ella y sus vecinos solían tocar sus trastos como tambores sentados frente a fogatas toda la noche, para tratar de ahuyentar a los elefantes.

Una vez uno de ellos metió la trompa por la ventana de la habitación donde dormía su pequeña hija y donde la familia había resguardado algo de maíz. Mwasu lo ahuyentó con un palo en llamas.

En otra ocasión un elefante mató a un vecino que intentó defender su cosecha.

Batian Craig, supervisor de conservación y seguridad de la reserva de Ol Pejeta, de 36,422 hectáreas (90,000 acres), afirmó que el desarrollo de las comunidades sirve de poco si los agricultores no tienen su producción y recordó una vez cuando 15 familias perdieron sus cosecha.

"Tan pronto como un agricultor pierde sus medios de subsistencia por seis meses no le importa en lo mínimo si tiene una escuela, una carretera, agua o lo que sea", afirmó.

Iain Douglas Hamilton, fundador de salvemos a los Elefantes, dijo que el proyecto está aún en sus primeras etapas. Hasta ahora sólo dos geocercas han sido establecidas en Kenia, y aún enfrentan dificultades.

Las baterías de los collares se agotan en unos años y a veces las comunidades piensan que colocar un collar a un elefante implica que es propiedad de alguien y que esta persona tiene responsabilidad por el desastre que ocasiona.

Además es una labor costosa. Ol Pejeta tiene cinco trabajadores de tiempo completo y un vehículo a su disposición para responder cuando un mensaje aparece en alguna pantalla de los guardabosques.

Pero el experimento con Kimani ha sido un éxito. El mes pasado una geocerca fue establecida en otra parte del país para un elefante apodado Toro de la Montaña. Moses Litoroh, coordinador del programa de elefantes del Servicio de Fauna Silvestre de Kenia, espera que el proyecto pueda ayudar a resolver algunas de las 1,300 quejas que el servicio recibe cada año con respecto a los ataques a las cosechas.

Los animales pueden ser rastreados por la página Google Earth, lo que permite protegerlos mejor. Pero el mayor beneficio es la reducción en los asaltos a las cosechas. Douglas-Hamilton afirma que los elefantes, como los adolescentes, siguen el ejemplo de los otros, así que rastrear y controlar a un atacante de cosechas asiduo puede hacer que un grupo entero cambie sus hábitos.

Las hijas de Mwasu juegan bajo las palmas de plátano por las tardes sin temor a los elefantes.

"Podemos vivir juntos", dijo. "Los elefantes tienen derecho a vivir al igual que nosotros".

Vuelve a paralizar a todo PANAMÁ, en esta 8va temporada


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