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Metas y dietas

En ese interés cabalístico, místico, casual-causal, diría que hoy lunes 25 de marzo es el cumple-mes de mi madre, de la Navidad, que inicia el año aun, que inician las lluvias, casi cerramos el primer trimestre de un ano en el que, una vez más, prometimos tanto, y nos llenamos de motivos.

Yo me propuse públicamente uno solo: perder 10 libras y definir musculatura.

Estoy en el gym, sí.

Estoy cuidando lo que como, sí.

Pero no me estoy poniendo fuerte en ninguna de las dos cosas.

Y sé que sin sacrificios no sucederá.

Y debería estar corriendo casi la hora completa.

Debería ir a mis cases de zumba que me alegran el corazón.

Debería restringirme ciertos pecadillos gastronómicos.

No duermo 7 horas, mucho menos 8.

Mis 3 litros de agua no son.

A veces decimos que lo haremos, vamos al súper: $300 en comida sana.


Vamos a la tienda: $500 en ropa y zapatillas wow.

Pagamos el ano completo en el gym.

Y nada.

Esa decisión interna no ha llegado, o no es muy convincente...

Como todo en la vida, todas fondo y una vez que eso sucede, solo puedes ir hacia arriba.

El tema es que a veces tocar fondo no es tener gastritis sino ya estar nivel operación o medicamentos de por vida.

A veces el fondo no es una ansiedad por dulce sino un diagnóstico de diabetes.

A veces tocar fondo no son 5 libras, si no 20, de más.


Cualquier plan que nos proponemos podemos lograrlo.

Requiere organización, realismo, determinación, disciplina, fuerza.

Todos podemos desarrollar esas cualidades. Quizás lo más difícil sea la motivación, eso es verdad. Una foto de uno mismo antes, una prenda de ropa, la foto de alguien más, etc., etc., etc.

Hoy es 25 de marzo y estoy atrasada en un plan que inicie llena de motivos. Los motivos siguen, pero las hamburguesas también. Debo hacer uso de mi madurez y mi visión a mediano plazo.

Yo puedo, Tú puedes, Nosotros podemos. ¡Oh, sí!