Llegó la hora: o Francia impone su favoritismo o Croacia rompe el orden en Rusia-2018

O Francia confirma su favoritismo con sus figuras Kylian Mbappé y Antoine Griezmann o Croacia liderado por Luka Modric e Ivan Rakitic quiebra el orden establecido y da una sorpresa mayor en la final del Mundial de Rusia-2018.

Si Francia figuraba desde el comienzo en el pelotón de los aspirantes, Croacia apenas causaba empatía por su fútbol vistoso y nadie lo ubicaba entre los cuatro o cinco favoritos y menos en la final. Pero los balcánicos rompieron todos los pronósticos en un Mundial sin lugar para las apuestas fáciles.

Francia está a las puertas del segundo título mundial de su historia, dos décadas después del que conquistó en su casa, y se sumaría al 'club de los dos' con Argentina y Uruguay, para situarse detrás de Brasil, Alemania e Italia entre los máximos campeones mundiales.

Aunque los recuerdos más cercanos se remontan a apenas dos años cuando imprevistamente Francia perdió en casa el partido decisivo de la Eurocopa-2016 ante el Portugal de Cristiano Ronaldo. O un poco más lejos la final ante Italia en Alemania-2006.

Los Bleus cargan con la presión de un favoritismo que fue confirmando a medida que pasaban los partidos, aunque resta saber cómo reaccionará en una final un equipo tan joven, de un promedio de 26 años, entre los más nóveles de Rusia-2018.

Una prueba de fuego para la figura ascendente Kylian Mbappé, con apenas 19 años, y la joven defensa gala que hasta ahora ha funcionado como un muro infranqueable y es puntal del pase a la final.

"Serenidad, confianza y concentración" para ganar el título, son las consignas del seleccionador francés, Didier Deschamps, que fue campeón mundial como capitán de los Bleus en 1998 y podría convertirse en el tercer hombre en ganar el Mundial como jugador y entrenador tras el brasileño Mario Zagallo y el alemán Franz Beckenbauer.

Deschamps sabe de lo que habla porque lo vivió hace 20 años como jugador. La vigilia es el momento de una lucha desigual de los jugadores contra la ansiedad y el nerviosismo, algo que puede ser clave en un partido definitorio.

Mbappé, y su velocidad, y Antoine Griezmann, y su oportunismo, ambos con tres goles, garantizan mucha preocupación a un equipo que en promedio ha jugado un partido más que Francia. Los Bleus seguramente aplicarán la táctica del desgaste, dejar que pase el tiempo para acelerar sobre el final.

Los balcánicos han jugado tres prolongaciones consecutivas desde octavos con dos definiciones por tanda de penales, con la carga emocional y el cansancio que ello implica.

Pero están libre de presiones. Llegaron más lejos de lo que jamás imaginaron. Ya han superado el histórico tercer puesto de la legendaria generación de Davor Suker y Robert Prosinecki en Francia-1998.

Liderados por dos extraordinarios jugadores como Luka Modric e Ivan Rakitic, ya son considerados héroes en su país.

"No voy a poner presión en mis jugadores. Salgan y jueguen su mejor fútbol, no se intimiden. Este es el mejor momento de nuestras vidas. Algunos ya han ganado la Liga de Campeones, pero este es el mayor partido para ellos y todos los croatas", aconsejó el entrenador Zlatko Dalic.

Si Modric, Rakitic y Mario Mandzukic siguen ese consejo, entonces pueden dar un vuelco al fútbol mundial como el pequeño país de cuatro millones de habitantes que desafió el orden establecido.

En el partido del (des)consuelo, Bélgica derrotó 2-0 a Inglaterra el sábado en San Petersburgo y logró un histórico tercer puesto.

El tercer escalón en el podio superó el cuarto puesto que logró en México-1986 con una gran generación integrada por Enzo Scifo, Jan Ceulemans y el portero Jean-Marie Pfaff.

Inglaterra, que aspiraba este sábado a igualar la tercera colocación de Italia-1990 para mitigar la escasez de éxitos, volvió a irse con las manos vacías de un Mundial cuando amenazaba con repetir el título de 1966.

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