¿Se justifica hacerse expulsar apenas comenzado el partido?

Una cosa es hacerse expulsar en una situación de vida o muerte, deportivamente hablando, como hizo Luis Suárez cuando evitó la caída de su marco a 15 minutos del final en los cuartos de final de la Copa Mundial del 2010 ante Ghana.

Otra es dejar a su equipo con diez hombres apenas comenzado el primer partido del Mundial, como hizo el colombiano Carlos Sánchez el martes contra Japón.

La expulsión de Sánchez a los tres minutos revive el debate sobre las así llamadas “faltas profesionales”, infracciones que los jugadores consideran una obligación del oficio y que otros ven como un gesto antideportivo inaceptable.

Suárez fue muy criticado cuando rechazó un balón con las manos debajo del arco, evitando una caída segura. Corrían los 75 minutos de un partido muy reñido que estaba igualado 1-1 y a Uruguay seguramente le hubiera costado anotar un tanto que volviese a empatar el marcador. En ese caso, tal vez se pueda argüir que la infracción del delantero fue un manotón de ahogado que estuvo justificado. Después de todo, Ghana desperdició el penal y Uruguay terminó ganando en una definición desde los 12 pasos.

Pero, dejando de lado el tema de la caballerosidad deportiva, ¿se puede decir que la mano de Sánchez también estuvo justificada? Colombia era favorita para ganar su grupo, que completan Polonia y Senegal, y quedar en desventaja ante un rival teóricamente más débil no era el fin del mundo. No era descabellado pensar que los cafeteros hubieran podido remontar ese marcador jugando 11 contra 11. En desventaja numérica, sin embargo, los sudamericanos perdieron 2-1.

El de Sánchez fue un gesto instintivo de alguien que piensa que todo recurso es válido para contener al rival. Es la misma actitud que hace que los jugadores apelen rutinariamente a faltas intencionales para cortar avances o para contener a jugadores desequilibrantes. O que finjan infracciones para sacar ventaja.

El uruguayo Cristian Rodríguez dijo el lunes que la tecnología puede ayudar a corregir los errores de los árbitros, pero al mismo tiempo lamentó el hecho de que seguramente reducirá el impacto de la “viveza criolla”.

La viveza criolla de Sánchez, no obstante, no evitó la derrota de su equipo, dejó a Colombia sin un jugador importante frente a Japón, le generará una suspensión de al menos un encuentro y comprometió una clasificación que muchos daban por segura.

Sánchez, por lo menos, puede estar tranquilo con algo. Su expulsión no fue la más rápida en un Mundial. Ese honor sigue siendo del zaguero uruguayo José Bautista, quien vio la roja directa ante Escocia en México 1986 en el primer minuto de juego. Sánchez queda segundo en la lista de todos los tiempos, con tres jugadores expulsados antes de los 10 minutos en los mundiales.

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