Adiós Pekín-2008; hola Londres-2012

PEKIN (AFP). Con una ceremonia de clausura de poco más de dos horas de duración, los Juegos Olímpicos de Pekín-2012 dijeron adiós y pasaron el testigo al próximo organizador, Londres-2012, tras 16 días de competición y 302 pruebas, que produjeron muchas alegrías, pero también decepciones.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el belga Jacques Rogge, dio por clausurados los Juegos y, tras recibir la bandera con los cinco aros de manos del alcalde de Pekín, Guo Jinlong, se la entregó al intendente de Londres, Boris Johnson.

"Fueron unos Juegos realmente excepcionales", afirmó Rogge, cuatro años después de los Juegos "inolvidables" de Atenas y ocho años más tarde de "los mejores Juegos de la historia" organizados en Sídney.

"A través de estos Juegos, el mundo aprendió mucho de China y China aprendió mucho del mundo", señaló el presidente del COI.

La ceremonia reunió un intercambio de simbolismos de los dos países organizadores de los Juegos terminados y los que vienen, China y Gran Bretaña.

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Pekín quisieron lanzar en la ceremonia un mensaje de "armonía, amistad y alegría", según la coreografía creada por Zhang Yimou, director artístico del espectáculo.

Para comenzar, los fuegos artificiales dibujaron un círculo por encima del estadio llamado Nido del Pájaro, teatro de atletismo y la final de fútbol en estos Juegos.

En la cultura tradicional china, el círculo es el símbolo de la armonía, con lo que los organizadores querían hacer referencia al éxito de los Juegos.

También tuvieron cabida los tambores, que en la cultura china sirven para avisar a la gente para que se reúna, para que expresen sus sueños y sus pasiones.

La ceremonia de clausura hizo también un hueco en su programa para un merecido homenaje a los más de 70.000 voluntarios que han hecho de estos Juegos unos de los mejor organizados.

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia llegó cuando una escalera móvil de acceso a los aviones entró en el estadio, creando una escena en que un atleta estaba a punto de dejar los Juegos Olímpicos en su final.

El deportista observó desde la escalera, en la distancia, cómo la llama se extinguía.

Al mismo tiempo una torre con una "llama sagrada", formada por enormes telas extendidas, se creó en el centro del escenario.

Con el nombre de la Torre de la Memoria, esta llama escenificaba los recuerdos vividos en estos Juegos, que nunca se podrán apagar.

Esa llama, bautizada como la "Llama del amor", se convirtió en un título de un tema musical cantado por el español Plácido Domingo y la china Song Zuying.

Entre los símbolos chinos, aparecieron los británicos y Londres eligió a dos iconos mundialmente conocidos, los autobuses rojos de dos pisos y el futbolista David Beckham, nacido en el extrarradio de la capital británica.

Beckham, que pocas horas antes había asistido a la final masculina de básquet entre Estados Unidos y España, lanzó un balón desde lo alto del autobús, como si se tratase de un simbólico saque inicial de los Juegos de Londres.

Poco después entraron los protagonistas, una representación de los deportistas de las 204 naciones participantes en los Juegos, aquellos que compartieron sonrisas y lágrimas.

Muchos de ellos se volverán a encontrar en Londres-2012. La mayoría sueña con ello. Algunos querrán alcanzar el éxito que no lograron en Pekín-2008, la mayoría, y otros, los menos, se fijarán como meta repetir los triunfos alcanzados.

A todos ellos y a los organizadores de Londres-2012 les esperan cuatro años de mucho esfuerzo y dedicación.

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