América Latina dependió de logros titánicos en Beijing

MONTEVIDEO (AFP). Solo esfuerzos sobrehumanos paradojalmente engendrados en un ambiente de dificultad económica, permitieron a los deportistas latinoamericanos alcanzar el éxito en los Juegos de Beijing 2008 donde una vez más la región quedó relegada a planos secundarios.

Tan lejos está y ha estado América Latina de la elite del deporte mundial que a cada medalla de oro que cayó por estas latitudes hay que adjuntarle sin falta el adjetivo de "histórica".

Así Irving Saladino voló a su gloria y a la de Panamá en salto de longitud, primera e histórica medalla aúrea para el país del istmo.

Maurren Higa Maggi obtuvo una histórica primera medalla dorada para las mujeres brasileñas en atletismo -salto largo- y Cesar Cielo Filho derribó a varios gigantes en su camino al histórico primer oro de Brasil en natación, tras una veloz y apasionante final de 50 m libre en el 'Cubo de Agua'.

Y Argentina sumó su primera -e histórica- medalla de oro en ciclismo gracias al interminable Juan Curuchet, 43 años, y Walter Fernando Pérez en la prueba Madison.

Prosigue la repetición, hasta el cansancio, de la palabra histórica: el superligero Féliz Díaz logró el primer oro para la República Dominicana en boxeo.

La región alcanzó otros seis primeros puestos para un total de 11 medallas de oro: el cubano Dayron Robles en 110 m vallas, su compatriota Mijaín López en lucha grecorromana, Argentina en fútbol masculino, Brasil en vólei femenino y los mexicanos 'patearon el tablero' en taekwondo: Guillermo Pérez y María del Rosario Espinoza en -58 kg y +67 kg respectivamente.

Pero hasta aquí llega la gloria, y una vez decantado el polvo de la justa deportiva aparece la cruda realidad: la región obtuvo siete medallas de oro menos en Beijing 2008 que las 18 logradas en Atenas-2004.

Y hubo debacles también históricas más allá de la repetida de Brasil en fútbol masculino.

Cuba convirtió su boxeo de oro en uno de plata. Los isleños, que como siempre esperaban una rica cosecha de su 'caballito de batalla', no tuvieron más remedio que ver como en el cuadrilátero chino lo que hubo fue un 'caballo de Troya'.

Ni un solo oro arañaron los cubanos en el ring pequinés, donde se colgaron cuatro platas y cuatro bronces, golpeados en varios casos por los rocosos puños de los hombres de la ex Unión Soviética.

Cuba ni siquiera obtuvo el consuelo de liderar el medallero entre los latinoamericanos, ese honor correspondió a Brasil -22o-, que presentó casi 300 atletas en China, envalentonado por los Panamericanos de Rio del año anterior.

Pero Brasil tuvo unos Juegos contradictorios, festejó donde menos lo esperaba, en el 'Nido del Pájaro' con Higa Maggi y en el 'Cubo de Agua' con Cielo Filho, y vio alejarse oros que venían en la valija, según ellos y varios expertos, tanto en vólei masculino, en vólei playa masculino y en fútbol.

Curioso destino el de la 'canarinha', la medalla olímpica ya bañó las costas del Río de la Plata cuatro veces, pero se niega a bendecir a los rivales del norte, popes del fútbol mundial.

Y el vólei masculino brasileño, amo y señor de los Juegos Olímpicos en Atenas-2004 debió inclinarse ante Estados Unidos.

Latinoamérica y República Dominicana se quedaron con las ganas de ver a un Félix Sánchez en su plenitud y México apenas ganó un bronce en clavados, disciplina que ahora es coto de caza chino.

Nunca falta la frase "lo importante es competir" en un año olímpico y en particular cuando se refiere a Latinoamérica, pero en Beijing 2008 quedó tristemente claro que la región, salvo fulgurantes excepciones, ya ni siquiera compite.

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