Armstrong sabe que seguirán las dudas sobre el dopaje

TENERIFE, Islas Canarias (AP). Lance Armstrong cree que no cesarán las acusaciones de dopaje en su contra y que tampoco mejorará su relación con los franceses simplemente porque salió del retiro para volver al ciclismo profesional.

Pero eso no preocupa mucho al siete veces campeón del Tour de Francia, incluso ahora que resucitaron las mismas acusaciones de dopaje que lo acosaron en el pasado.

"Llevo más de una década escuchando los rumores. No pienso mucho en eso. No pierdo el sueño, no me distrae y, lo que es más importante, no tiene ningún efecto negativo en las cosas que más amo", dijo Armstrong el jueves en los entrenamientos de pretemporada de su equipo Astana.

Armstrong competirá por Astana la próxima temporada como parte de su lucha por generar conciencia mundial sobre la lucha contra el cáncer.

Las autoridades antidopaje de Francia lanzaron un reto a Armstrong para acepte que se realicen nuevas pruebas a sus muestras de orina de 1999 para ver si un diario galo tenía razón cuando reportó que contenían una sustancia prohibida.

L'Equipe publicó en 2005 que se encontró la hormona prohibida EPO en una muestra congelada.

Pero ese es un caso cerrado para Armstrong, quien no aceptará que se vuelva a analizar la orina sin otra muestra para compararla.

"Esas dudas estaban en el pasado y, asumiendo que vuelva a lograr buenos tiempos, son preguntas que no me molesta sentarme a contestar nuevamente", afirmó el estadounidense de 37 años.

"Siempre hay escépticos. He escuchado todas las teorías posibles, así que es lógico que me revisen", indicó.

Armstrong se ha sometido a un riguroso control antidopaje en su regreso al ciclismo.

"He dicho que nunca me he dopado en mi vida", expresó. "No puedo hacer nada más, excepto repetirlo una y otra vez, y estoy seguro de que tendré que volver a repetirlo todo el año".

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