Federer sobre los récords: "te pueden volver loco"

WIMBLEDON, Inglaterra (AP). Tantos hitos y récords parecen estar al alcance de la mano cada vez que Roger Federer sale a la cancha.

La final de Wimbledon 2009 ante Andy Roddick fue lo mismo de siempre, y no meramente por el quinto set que se saldó con un 16-14 y los 7 games que disputaron, récords para cualquier final de un Grand Slam.

Su triunfo le permitió alcanzar el 15to título de Grand Slam, uno más que el récord que compartió con Pete Sampras durante apenas un mes.

Para las cuentas, fue la séptima final protagonizada por Federer en el All England Club y la vigésima de un Slam en su carrera, otro par de récords. El triunfo le otorgó su sexta corona de Wimbledon, a una del récord. También le sirvió para volver a la cima del ranking.

Como para dejar aturdido a cualquiera, incluso a Federer.

"Te pueden volver loco", dijo Federer, reclinándose en un sofá de cuero en el All England Club durante una corta entrevista con The Associated Press.

"Es como un examen y es por eso que me gusta pasarle revista a todos estos récords: '¿A ver, qué es lo que está en juego?. Uno lee los números por unos cuantos minutos y listo", dijo.

Esta es la forma de ser del suizo: se cerciora sobre la magnitud del partido en particular que disputará. Hace su tarea un día antes, asimila toda la información y durante el partido sólo piensa en pegarle a la pelota.

"Uno reflexiona en el resto del día. Pero el impacto no tarda en pasar", explicó. "Y luego, al día siguiente con el partido, estoy sereno, concentrado en forehands, reveses y saques", añadió.

Ningún otro jugador ha sido capaz de lidiar con este aspecto mental ante las grandes citas.

El que pueda mantener la energía --su duelo con Roddick duró 4 horas y 16 minutos-- y el repertorio de golpes para seguir ganando repetidamente es lo que impresiona más al tomar en cuenta todas las expectativas que rodean a alguien como Federer.

Suele referirse con cierto desdén a sus logros, mencionando el día antes a la final del domingo que la misma iba a ser la sexta seguida de un Slam que estaba por jugar. El lunes recordó que ha disputado 16 de las últimas 17.

Mencionar sus estadísticas le dan un aire de arrogante, pero Federer se puede dar ese lujo debido a que rara vez falla en las definiciones.

Su promedio es prodigioso: Sampras ganó sus 14 majores a lo largo de 12 años, mientras que Federer atrapó sus 15 en la mitad de tiempo.

Al hacer un balance de sus logros, Federer se mostró pragmático.

"Tengo la voluntad para ganar más que nunca", afirmó el campeón. "Eso es lo que me motiva siempre".Cumplirá los 28 años el mes, "una edad joven en términos tenísticos", como lo describió Federer. Es tres años más joven de cuando Sampras conquistó su último grande y en el que resultó ser último duelo como profesional, una victoria sobre Andre Agassi en la final del US Open de 2002.

Federer dice que su deseo es mantenerse activo hasta los Juegos Olímpicos de Londres 2012, cuyo torneo de tenis se disputará en el All England Club. Y otra motivación: su esposa, Mirka, está embarazada y quieren que su hijo vea a papá jugando en uno de los grandes torneos.

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